Macuteo generalizado

Macuteo generalizado

Cuando los sindicalistas y empleados públicos le reclamaron al doctor Joaquín Balaguer un aumento salarial, el mandatario respondió de manera negativa argumentando, en ese entonces, que los trabajadores del Estado ganaban más de lo que se les pagaba porque hacían uso en sus puestos de la práctica del “macuteo” o la “mordida”.

Vemos que al pasar el tiempo, esta condición en lugar de disminuir lo que ha hecho es extenderse a casi toda la sociedad dominicana en todos los renglones.

Los ciudadanos corren un gran riesgo cuando van a un supermercado y dejan sus vehículos.

Obligatoriamente uno tiene que asegurarse de que el guardián o vigilante le eche el ojo a cambio de una recompensa personal del cliente.

Hay estaciones de combustibles en donde usted tiene que hablar claro con el bombero para que le eche la cantidad real a su aparato.

Existe un sistema de control mediante el cual el empleado echa “rápido” o “suave” el combustible.

Y para que a uno le agilicen la instalación de cualquier servicio en el hogar por parte de ciertas compañías privadas y semiprivadas, a algunos técnicos hay que dejarles caer algo en las manos.

De igual modo, aunque usted tenga un seguro médico, hay estudios cuyo tiempo de espera no se compadece con la urgencia del mal. Pero la única manera de alterar esto rápidamente es si el paciente da unos pesitos extras a quienes manejan los equipos.

En este país, donde menos usted piensa les ponen las cosas bien difíciles a los ciudadanos, y todo como un mecanismo estratégico para que tenga que soltar dinero.

Es mucho lo que se les va a los padres de familia por esta inescrupulosa práctica corrupta, altamente resistente a ser desarraigada del alma de la sociedad dominicana.