Lyonel Laurenceau en homenaje a Santo Domingo

Lyonel Laurenceau en homenaje a Santo Domingo

POR CLARA SILVESTRE
En el trabajo pictórico de Lyonel Laurenceau cada personaje es diferente, porque aunque a la vista salten muchas similitudes, en cada expresión cada uno revela lo que es, y, en ese sentido, el rol que le ha tocado vivir.

En esta muestra, el maestro nacido en Haití hace un homenaje a Santo Domingo; destaca los puntos que a su juicio son característicos a los dominicanos. “El sitio que este país dio a mi pintura, aunque yo no viva aquí, es tan grande que necesito dar ese respeto cada vez que pueda hacerlo”, reconoció el artista.

En la obra de Laurenceau la presencia humana es relevante y decisiva. Ha pintado la gente de casi 20 países. Descubre con ello una interesante manera de encontrar similitudes y diferencias entre un país y otro, plasmándolas en el lienzo a su propio estilo.

El maestro, de padre haitiano y madre francesa, vive desde hace 40 años en Canadá, pero reconoce la amplia calidad artística de su país de origen. “Haití es uno de los más conocidos a través del mundo por la calidad de su obra. Nací y viví allá, y recibí excelente influencia. Ahora bien, he expuesto tantas veces en República Dominicana y desde hace tanto tiempo, que siento que tengo alma dominicana también”.

Laurenceau, quien ha presentado más de 150 exposiciones a través del mundo, expresa que su papel consiste en vigilar, aprender y descubrir, con imaginación y mucha psicología, “por ejemplo, los colores en muchos países latinos no son los mismos, aunque se encuentren en el trópico, y el color azul es diferente entre latinos y franceses”. 

La pintura que realiza la enmarca dentro de lo que se conoce como expresionismo simbólico, en donde a simple vista se pueden descubrir esos símbolos, pero necesariamente hay que observar mas allá con la finalidad de interpretar y entender.

“Pinto muchos niños, pero no con la finalidad de hacer muchos retratos, es más para que sea un pretexto para pintar el rol del personaje. Pinto mis niños, pero cada vez están jugando un papel diferente, y ya sean niños grandes y pequeños cada uno es diferentes, porque aunque parezcan que tienen el mismo rostro cada uno es diferente al otro”, destacó.

El maestro confiesa que pinta de día y de noche, e incluso la última pintura de esta exposición la realizó en el hotel. La actual exposición, que presenta en el Museo de Las Casas Reales, la conforman alrededor de 20 piezas.

Laurenceau comenta que en una de sus obras una niña duerme en los brazos de la mamá caballo, quien con ternura inclina la cabeza en señal de protección, y el caballo hombre se encuentra atrás vigilando. Explica que lo que hace es un paralelo entre el reino animal y humano, indicando que la madre de la niña se encuentra tranquila porque en el reino animal la madre hace el mismo trabajo que ella para proteger a la niña.