Lunares cancerosos

Lunares cancerosos

La mayoría de los lunares son benignos; aún así, es bueno estar alerta, por si aparece uno canceroso. Las señales indicativas de que un lunar debe someterse a una revisión médica son: se presenta una mitad de distinto tamaño que la otra, su borde es irregular, ha cambiado de color o de tamaño, mide más de seis milímetros de diámetro (el tamaño de la goma de borrar de un lápiz), sangra o produce comezón. Los expertos señalan que los lunares que requieren mayor vigilancia son los que se poseen desde el nacimiento, y los que aparecen en las palmas de las manos o en las plantas de los pies.