Lula reconoce ante Iglesia crisis de su gobierno

Lula reconoce ante Iglesia crisis de su gobierno

RIO DE JANEIRO (AP).- El presidente Luiz Inacio Lula da Silva escribió a los obispos brasileños para asegurarles que reconoce la gravedad de la crisis en que se ha precipitado su gobierno y reafirmó que no cesará en el rigor al combate a toda forma de corrupción.

   La carta, enviada el martes y la primera de un presidente a una asamblea de obispos, fue vista como un intento de ganar la confianza de los principales dirigentes de la iglesia, en cuyos sectores más progresistas hay una ambiente de crítica creciente contra el gobierno y su política económica que califican de neoliberal.

   Un documento base para el análisis de los obispos, reunidos en una ciudad del interior del estado de Sao Paulo, dice que el gobierno de Lula otorga prioridad al «endeudamiento sustentable», y que parte de la sociedad brasileña está perpleja porque la política del gobierno tomó un curso «neoliberal, tanto en lo económico como en lo social».

   «Una crisis política nos golpea fuertemente. Quiero con toda franqueza afirmar que tengo plena noción de la gravedad del proceso que estamos viviendo», dijo el mandatario.

   Luego agregó: «Tengo la esperanza de que este sea un proceso purificador para la vida política del país y para la afirmación de los principios democráticos…tengo conciencia de que no podemos frustrar las expectativas de nuestra gente, particularmente de los más pobres».

   Lula es católico y se formó al influjo de la Comunidades Eclesiales de Base, que criticaban militantemente a la dictadura militar que rigió el país de 1964 a 1985, y de las cuales surgió una generación de jóvenes que dieron vida al Partido de los Trabajadores (PT), entre ellos el actual presidente.

   La crisis, originada en denuncias de corrupción, algunas de las cuales resultaron veraces, sacudieron al gobierno hasta los cimientos y obligaron a Lula a dispensar a colaboradores y reorganizar su equipo ministerial y han barrido con parte de la cúpula del PT.

   Hasta ahora Lula no aparece involucrado en ninguna de las denuncias, pero es cada vez mayor la responsabilidad que se atribuye a algunos de sus ex colaboradores.

   Su ex ministro jefe de gabinete José Dirceu lucha por salvar su mandato de diputado federal y evitar el desafuero, acusado de conocer y de haber sancionado un supuesto esquema de sobornos entre parlamentarios.

   Y su jefe de la campaña que lo llevó a vencer en las elecciones presidenciales en 2002, el publicista Duda Mendonca, creador de la imagen de un «Lula Light» y «Lula Paz y Amor» considerada esencial en la carrera que llevó al dirigente a la presidencia, ha sido citado como beneficiario de dineros de origen aún por establecerse que otorgaba un empresario.

   «Quiero asegurarle –dijo Lula en su carta al presidente de la conferencia episcopal, obispo Geraldo Majella– que si la crisis actual me entristece, ella no abate mi ánimo ni mi disposición de trabajar y gobernar. Quien ya pasó por tantas dificultades como yo, no tiene derecho a abatirse. Y Dios no me ha faltado».

   Una de las promesas de Lula más repetidas durante la campaña presidencial fue que al final de su mandato, el 31 de diciembre de 2006, todas las familias brasileñas puedan servirse tres comidas por día.

   El presidente subraya sus esfuerzos en el campo social y destaca que en su gobierno se han creado muchos más empleos que bajo su antecesor, Fernando Henrique Cardoso, y que sus programas sociales alcanzan a 7,5 millones de familias.