Lula disfruta golpe con negocio de deuda

Lula disfruta golpe con negocio de deuda

Los “spreads” entre los bonos brasileños y norteamericanos se tambalearon con las nuevas del pago de la deuda al FMI, dice Jonathan Wheatley, en Sao Paulo. La brecha en la tasa de interés entre los bonos soberanos de Brasil y del Tesoro de Estados Unidos se redujo el miércoles a su punto más bajo en los últimos ocho años, después que el banco central de Brasil anunciara que liquidaría antes de tiempo un préstamo enorme del Fondo Monetario Internacional. 

El anuncio el día anterior de que Brasil devolvería este año un remanente de US$15,5 millardos de un préstamo del FMI por US$33,7 millardos, también generó pronósticos de que el diferencial del rendimiento pronto pudiera bajar más, por debajo de los 300 puntos básicos (pb).

Antonio Palocci, ministro de Finanzas, dijo que el pago adelantado le ahorra a Brasil US$900.0 millones en intereses. También tiene un atractivo político importante para el presidente Luis Ignacio Lula da Silva, que ahora puede entrar en la campaña electoral del año próximo como el presidente que puso fin a la dependencia de Brasil del FMI.

Sin embargo, el impacto pleno de la medida -y el suceso que según los analistas realmente va a impulsar a los mercados-, solo vendrá cuando, como parece inevitable ahora, Brasil dé el próximo paso y empiece a adelantar pagos de sus bonos soberanos pendientes.

En algunos aspectos, liquidarle al FMI es un acontecimiento neutral para el mercado. El préstamo no está incluído en las reservas netas en divisas de Brasil, y no es deuda de mercado. Tampoco lo que dice el señor Palocci de un ahorro de US$900.0 millones. Como expone el señor Ricardo Amorim, de WestLB, en Nueva York, con un préstamo del FMI que le cuesta a Brasil un interés anual de 4.08%, el dinero asignado a los pagos de intereses, invertido de manera prudente en el mercado, presumiblemente esté ganando un interés similar para el banco central.

Los beneficios inmediatos de la medida son menos tangibles. Después de cambios recientes, es el Tesoro de Brasil más que el banco central, quien administra la mayor parte de la deuda soberana. El préstamo del FMI es la única deuda en manos del banco central, y después del pago, el banco se convertirá en un acreedor neto de los mercados locales: obviamente, una situación cómoda para cualquier banquero central.

En segundo lugar, tal como señala Paulo Vieira da Cunha, de HSBC en Nueva York, la medida señala una intención.

“No cambia la relación con el FMI”, dice, “pero sí envía la señal de que la tasa de cambio realmente estará flotando y realmente es el primer mecanismo de defensa contra las fluctuaciones en el suministro y la demanda de dólares al mercado en Brasil”.

Gran parte de esto se comprende ampliamente por los mercados que, mientras que dan buena acogida a la noticia, la aprovecharon. Los “spreads” sobre los bonos del Tesoro de EEUU cayeron de 313 a 308 pb entre el martes y el miércoles en el índice Emerging Market Bonds, de JP Morgan. Pero esta es la continuación de un proceso que vio caer los diferenciales sobre los bonos soberanos brasileños de una altura de 2,451 pb en septiembre de 2002.

Los factores que respaldan esa caída son bien conocidos: una sostenida mejoría en los fundamentos económicos de Brasil, mediante la reforma institucional y un vuelco en la cuenta corriente gracias al aumento de las exportaciones por la demanda encabezada por China, y al mar de liquidez que inunda los mercados globales.

Parte del crédito también se debe también a un astuto manejo de la deuda. Un ejemplo fue la retirada este año del bono C, antiguamente el bono soberano brasileño más líquido y un recordatorio de la reestructuración de su deuda después de las cesaciones de pagos en casi toda América latina en los años de 1980. Otra fue la emisión ulterior del primer bono soberano de Brasil denominado en moneda local.

La meta, por supuesto, es una calificación soberana de grado de inversión. México, que ya tiene la suya, cubrió recientemente todas sus necesidades financieras hasta 2007.

Bajo las reglas vigentes, el Tesoro de Brasil no puede retener dólares para pagar deuda por más de seis meses por adelantado. Pero pudiera cambiar las reglas, o pudiera recomprar su propia deuda. Muchos economistas dicen que el problema está en el ”cuándo”, más que en el “si”, y dicen que si lo hace, hasta un diferencial de 300 pb pudiera pasar a ser un recuerdo.