Luis Padilla D’Onis Versátil escritor, novelista, poeta, músico e historiador

Luis Padilla D’Onis Versátil escritor, novelista, poeta, músico e historiador

La supresión de una parte de su identidad en el rótulo de la calle que le rinde tributo y tal vez el enfrentamiento que siempre sostuvo con la historia tradicional dominicana por haber revelado una supuesta descendencia del Padre de la Patria, han condenado al olvido al versátil escritor, novelista, poeta, músico, historiador y maestro Luis Padilla D’Onis.

Como en otras vías del sector Los Prados, eliminaron el apellido materno al nombre del notable académico. Luis Padilla hay muchos. D’Onis es lo que complementa la seña particular y mantiene en el recuerdo a este controversial autor que en defensa de su tesis sobre los presuntos hijos de Juan Pablo Duarte y otros casos resultado de sus investigaciones sustentó encendidas polémicas con casi todos los miembros de la Academia de la Historia de su época.

Pese a su temperamento crítico, controversial, don Luis era en lo personal sumamente educado, respetuoso, sociable y cariñoso según atestigua su hija Herminia de 83 años, quien le sobrevive junto a su hermana Monalisa. Del ilustre profesional hablan también sus nietas Ivonne Sharp Padilla, quien pudo recibir de él afectos y caricias, y María Padilla de De Soto que, aunque no le conoció, es la depositaria de sus libros, fotos y otros recuerdos que le dejó como herencia su padre Rafael Augusto (Papito) Padilla. Una amplia foto de su abuelo es adorno destacado en su oficina.

“Era muy presumido, me cuentan”, dice María cuando su tía Herminia refiere el atractivo que el consagrado investigador ejercía sobre las mujeres por sus ojos intensamente azules, el cabello lacio, la piel blanca y la elevada estatura. Sombrero, saco, corbata, bastón y su leal perro “Dato” que llevaba y traía a sus diferentes lugares de trabajo, le acompañaban siempre.

Padilla D’Onis vino a Santo Domingo en 1900 desde Puerto Rico e inmediatamente fue contratado por Jaime Mota para dar clases de piano a su familia. Previo a su llegada a la República Dominicana estudió pintura en España donde se convirtió también en pianista clásico y destacado pendolista. Como el ejercicio periodístico no era bien remunerado en el país en ese entonces, Padilla, que fue jefe de redacción de Listín Diario y Patria Libre, editor de provincias de La Nación, redactor de la revista Quisqueya y colaborador de El Imparcial, de Puerto Rico, agregaba ingresos a su exiguo salario llenando diplomas universitarios y escolares, escribiendo discursos a políticos y funcionarios, corrigiendo textos, localizando datos a cronistas del acontecer. Además trabajó como contable y fue administrador del ingenio Las Pajas de San Pedro de Macorís.  Entre los colegas y amigos que le visitaban doña Herminia recuerda a Joaquín Balaguer, Gustavo Adolfo Mejía Ricart, Ulisito Heureaux, Carlos Sánchez, Fray Cipriano de Utrera, Federico Llaverías, Pedro Troncoso Sánchez, Luis Alemar, Rufino Martínez, Eduardo Soler, Emilio Rodríguez Demorizi, Ramón Emilio Jiménez, Virgilio Díaz Ordóñez, Atilano Sánchez. Con algunos, empero, exteriorizó desavenencias en asuntos históricos.

“Mi abuelo fue un historiador bastante contradictorio, él expresaba su verdad sin temor a los enfrentamientos porque investigaba y presentaba pruebas”, asevera María, respaldada por Ivonne que tiene en común con su antepasado la pasión por leer y escribir.

Libros, apuntes, hojas en blanco y una máquina de escribir mecánica ocupaban casi todo su tiempo excepto cuando jugaba dominó o asistía al club Libanés Sirio Palestino, manifiestan. En Gascue, San Carlos y la Ciudad Colonial, lugares donde vivió junto a sus hijos y esposa escribía incansablemente sus obras, artículos y poemas que dedicaba a damas de su admiración, narran.

Luis Padilla D’Onis

Nació en Arecibo, Puerto Rico, el 21 de junio de 1881, hijo de Alberto Padilla Dávila y Herminia D’Onis. Antes de casar con la dominicana María Rojas Boz procreó cuatro hijos: Ramón Heriberto, María Herminia, Noemí y Miguel Ángel. De su matrimonio son: Nora, Ivonne, Herminia, Rafael Augusto (Papito) y Monalisa (Condita). Fruto de otra unión con una dama boricua fue Luis Alberto.

Don Luis pasó con plena lucidez el último día de su vida, aunque llevaba meses postrado luego de que lo estropeara un vehículo, según evoca doña Herminia quien lo visitó y encontró rezando el  Rosario al Corazón de Jesús y por el alma de su amigo fallecido Federico Gerardino. Posteriormente compartió durante horas con Dante Castillo, expresa. Cuando se marchaba, él le pidió que se quedara pero ella partió y a los diez minutos le anunciaron su muerte, el siete de mayo de 1956, en su residencia de la Arzobispo Portes.

 Escritor polémico

Luis Padilla D’Onis puso en evidencia su carácter de gran polemista cuando escribió los informes de sus investigaciones sobre la supuesta descendencia de Duarte, en los que rebatía casi con irreverencia planteamientos de los distinguidos miembros de la Academia de la Historia, a los que acusó de fabricar ascendencias apócrifas y falsificadas del patricio, los llamó perfectos ignorantes con ínfulas de doctos que “no han permitido que la Academia ocupe el sitial que le corresponde y que desde su establecimiento a la fecha haya venido dando la sensación de ser una institución de historia sin historiadores, consumiendo los subsidios oficiales sin hacer nada útil ni provechoso fuera de lo que pudiéramos llamar rutina”.

Los calificó de oportunistas, advenedizos, auténticas nulidades, académicos inhábiles. Apuntó: “Nosotros no rectificamos nada sino que ponemos los casos en su punto para evidenciar que la Academia no tiene conocimiento ni autoridad para emitir juicios ni fallos en materia de historia”, refiriéndose a un concurso sobre la Batalla de las Carreras y a un dato inexacto que sus miembros ofrecieron presuntamente a Trujillo cuando el dictador “quiso poner a prueba la sapiencia y consistencia del citado organismo”. Dijo, en otro orden, que “la Academia no ha hecho otra cosa en lo que lleva de establecida que sembrar en la historia el más grande y notorio confusionismo y en vez de esclarecer, ensombrece. El libro donde hace estas consideraciones, “Juan Pablo Duarte y sus descendientes”, fue escrito en 1955, pero lo publicaron sus descendientes en 1992,  treinta y seis años después de fallecido Padilla.

En vida publicó un volumen dedicado a la prehistoria dominicana que sería el primer tomo de una Historia de Santo Domingo en varios volúmenes. Sólo se dio a la luz la primera parte, en 1943. Otras obras suyas son: Noches de sol, El último Trinitario, Del amor a la locura (novela), Colón ante la historia, Síntesis histórica de las universidades de Santo Tomás de Aquino y de Santiago de la Paz, El general Antonio Duvergé ante el concepto de la historia, Alrededor de la crisis, entre otros. Dejó inéditos una Biografía de Sánchez y un Anecdotario de Trujillo.

En una biografía de Padilla D’Onis se afirma que a él “le cabe el mérito de que en 1939 el Instituto de Investigaciones Históricas aprobara mediante Resolución una ponencia suya para que el periodo mal llamado “De la Reconquista”, en tiempos del general Sánchez Ramírez, se denominara “De la Reincorporación a España”. En esta resolución se reconoce que la batalla de Palo Hincado fue depurada suficientemente por la ponencia de Padilla D’Onis”. Añade, en otro orden, que “en su escrito “Colón ante la historia”, que data de 1930, Padilla D’Onis hace un análisis cuidadoso y pormenorizado de la figura histórica de Cristóbal Colón y Fontanarosa, con juicios y cuestionamientos severos, rigurosos, hechos al Gran Almirante…”. Agrega que “la rigurosidad científica de Luis Padilla D’Onis se nota de inmediato cuando al refutar a Fray Cipriano de Utrera prueba en su “Síntesis Histórica de la Universidad de Santo Tomás de Aquino y de Santiago de la Paz” que la actual Universidad Autónoma de Santo Domingo fue primada de América…”.

 La calle

El 23 de junio de 1977 la Sala Capitular del Ayuntamiento de Santo Domingo aprobó una propuesta sometida por el regidor Próspero Suazo Maceo para que una vía del Distrito Nacional llevara el nombre del eximio historiador y periodista. Desde entonces la antigua calle Siete de Los Prados fue designada “Profesor Luis Padilla D’Onis”. Está comprendida entre la José Ramón López y la Nicolás Ureña de Mendoza.