Luchismo y conformismo: estilos agotados

Luchismo y conformismo: estilos agotados

Los países que fueron sometidos a dictaduras y neo-dictaduras, donde aplicaron el terror, el miedo y la exclusión social, reprodujeron modelos de inequidad y diferenciación entre las clases sociales que originaron conflictos “los ellos y nosotros” “los nosotros contra ellos”. Además, la subsistencia ante la falta de democracia se basó en respuestas y contra respuestas de métodos basados en el contra golpe y el luchismo. El luchismo, un método basado en huelgas, quema de gomas o vehículos, confrontaciones desorganizadas que paralizaban y afectaban la vida de los ciudadanos, que en el fondo, no obedecía a un plan estratégico ni táctico de luz larga que tenga un fin en sí mismo, sino, algo para responder de forma inmediata. Ese luchismo, por décadas marcó a más de una generación que siguió y creyó en ese tipo de respuestas ante las demandas sociales acumuladas, sin la zapata ideológica y sin motivos ni propósitos para actuar diferente.

La nueva generación de jóvenes no comprende ese luchismo, no logra asimilarlo y menos digerirlo. Sin embargo, hombres y mujeres adultos de los “70 y los 80” aún creen en el luchismo como método de resolución de conflicto y de propuestas políticas. La otra cara es el clientelismo, el paternalismo o el  asistencialismo social por parte del Estado, como respuestas de estimular el acatamiento social, el conservadurismo, el inmediatismo y el conformismo de los grupos vulnerables y excluidos, para darles la migajas que pueda hacerle creer que son tomados en cuenta.

Los jóvenes de las redes sociales; los nuevos empoderados que han decidido participar, demandar, confrontar y organizar a la sociedad civil para conquistar los propósitos, sin luchismo, más bien presionan de forma diferente: en la esquina, en el parque, en la plaza, en la iglesia, en la escuela, en las redes, en los medios, donde quiera que se les pueda escuchar. Así fue con Los Haitises, con la Barrick Gold, con Loma Miranda, con el 4% a la educación, etc. Es decir, el luchismo se agotó y el clientelismo y asistencialismo se agotaron como métodos de la “democracia de luz corta”. Cada grupo social tiene que participar, ser creativo, empoderarse y ser fiel a las ideas, palabras y principios con lo que se vive y se existe.

La inequidad y la exclusión son forma de vida insostenibles e insuficiente para la vida democrática. Las sociedades crecen, se desarrollan y avanzan a base de la educación, de la reflexión y de la participación con respuestas equitativas, morales, en valores, y cargadas de justicia social. El empoderamiento social y el compromiso con las comunidades, los gremios, las instituciones, son las nuevas respuestas a esto dos modelos agotados.