Los viajes de Gauguin

Los viajes de Gauguin

Camille Pissarro tuvo un papel fundamental en la formación artística de Paul Gauguin que expuso junto a los grandes de esa corriente. No obstante, desde el viaje a Martinica, se separó estilísticamente del impresionismo

MARIANNE DE TOLENTINO
Parece que Gauguin tenía una apariencia impresionante, alto, robusto, majestuoso, y que él ostentaba una vestimenta, simple y rústica, diferente de lo normal o lo habitual.

 El historiador Henri Focillon perfila ese físico y actitud descomunal: «Hay en él bravuconería romántica, burla de terruño, brutalidad de marinero, mofa de una mente libre,  pero sobre todo debajo de la agresividad excéntrica de las apariencias, una pasión devoradora y el más alto orgullo.»

Los autorretratos del artista (vemos uno de tantos, particularmente conocido, entre las imágenes expuestas), muestran una fisionomía dramática y poderosa, que se fue degradando con la enfermedad hasta el final trágico en las Islas Marquesas..

El período de Martinica, tema central de la exposición, a finales del siglo XIX, en un hombre corriente hubiera significado un viaje excepcional. No fue así. Paul Gauguin estuvo marcado por el viaje, desde su niñez, cuando, con su familia, se embarcó para Lima.

No cesó esa fuga de un horizonte a otro, que, en el fondo, era una búsqueda desesperada de si mismo, tan bien traducida por el título de una de las pinturas más famosas: «¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿A dónde vamos?»

Y aparte de las múltiples idas y vueltas de una ciudad de Francia a otra -Arles, junto a Van Gogh, fue uno de sus destinos-, hubo lo que podríamos llamar los grandes viajes, unidos por el mar. Él empezó navegando como marinero, todavía adolescente, llegando hasta Río de Janeiro. Luego se sucedieron, en una década, Dinamarca -la patria de Mete, la desdichada esposa burguesa-, Bretaña, Panamá, Martinica, Bretaña otra vez, Tahití y las Islas Marquesas.

Si ciertamente la fuga a los Mares del Sur, añorando la autenticidad, el exotismo, la naturaleza deslumbrante, selló varias de las obras maestras, Bretaña y Pont-Aven le aportaron mucho para la solución pictórica personal, pronto distanciada del impresionismo.

Antes del gran autoexilio final, esa provincia todavía primitiva e intacta, donde la piedad era intensa y arropaba la vida cotidiana, lo había seducido, allí había descubierto una cultura y un arte distintos, particularmente las viejas esculturas bretonas y las figuras de los calvarios.

Recordamos que el pintor, tan sensible a la escultura popular y a las tallas brutas, fue igualmente un escultor en madera notable.

Los viajes «geográficos» de Gauguin tuvieron su correspondencia en el itinerario de su pintura, entrega y dedicación que abrazó apasionadamente, decidiendo abandonar cualquier otro modo de subsistencia desde el 1885, pese al sacrificio de su familia.

Camille Pissarro tuvo un papel fundamental en la formación artística de Paul Gauguin que expuso junto a los grandes de esa corriente. No obstante, desde el viaje a Martinica, se separó estilísticamente del impresionismo, interesado por diferentes escuelas y pintores, va empleando un cromatismo opulento y una aplicación plana del pigmento en las formas sólidas de sus personajes -mujeres esencialmente- inmóviles y de rostros impasibles, emergiendo un sustrato de misterio y eternidad mítica.

En la pintura -y la escultura- de Gauguin, percibieron ya el simbolismo, el fauvismo, el art nouveau, hasta el precubismo.

 Críticos e historiadores del arte se complacieron en multiplicar sus códigos estéticos. Cabe señalar que el propio Paul Gauguin analizaba técnicamente su obra y llegó a pronunciar la palabra «abstracción» para un autorretrato.

¡Los genios suelen ser videntes!

 Reflexionando acerca de Gauguin y sus amigos, recordaremos que con Vincent Van Gogh, existió una relación turbulenta, difícil e inconclusa, pero el infortunado y generoso pintor de los girasoles: dijo proféticamente: «Yo creo en la victoria de Gauguin».

PANEL

Hoy, sábado 5 de mayo, a las 6:00 de la tarde, en   la Plaza de Europa de la Feria del Libro

Panel sobre Gauguin, su vida y su obra,  organizado por la Asociación Dominicana de Críticos de Arte (ADCA)

Participantes: Dionisio Blanco, Laura Gil, Gamal Michelén y Marianne de Tolentino

Moderador: Hubert Le Forestier, (Embajada de Francia).