Los Príncipes de Asturias pasean su amor por España

Los Príncipes de Asturias pasean su amor por España

MADRID. En su recorrido por las calles de la ciudad de Cuenca, los Príncipes de Asturias se confunden entre la multitud como turistas cualesquiera. Felipe lleva una cámara fotográfica colgando de su cuello, y ella, Letizia, asida de la mano de su esposo, repitiendo el abrigo blanco de la mañana, en su cena esa misma noche, (primera vez que repite una pieza de ropa desde que se anunció su compromiso).

Aquel paseo por la romántica y vetusta ciudad de Cuenca, fue apenas la primera etapa de la Luna de Miel de los recién casados, antes de dirigirse a la localidad turolense de Albarracín, previo a su traslado a Zaragoza. Todo, parte de su visita por algunas ciudades históricas españolas, antes de viajar a Jordania, donde asistirán a la celebración de la boda del príncipe heredero Hamza, para después continuar su viaje de novios.

Los príncipes han elegido para pasar su segunda noche de casados en el Parador de Turismo ‘Convento de San Pablo’ de Cuenca, y antes cenaron en el ‘Mesón Casas Colgadas’ que está enclavado en el emblemático edificio del mismo nombre.

Poco antes de las 11:00 de la mañana del pasado lunes, don Felipe y doña Letizia salieron del Parador Nacional de Cuenca, en medio de los “flashes” y la expectación de unas 200 personas congregadas en los alrededores para ver a los recién casados.

Se dirigieron al Puente de San Pablo, ubicado sobre la hoz del Huécar, que cruzaron en solitario y donde se detuvieron para hacerse unas fotos con las famosas Casas Colgadas como fondo.

A continuación, visitaron la catedral durante unos quince minutos, acompañados por el canciller secretario del obispado de Cuenca, Manuel Martínez Moset, del deán y presidente del cabildo catedralicio, Santos Sáiz, y por el delegado diocesano de medios de comunicación, Antonio Fernández Ferrero.

En el templo, los príncipes, vestidos con vaqueros y prendas deportivas –lo que los hacía más cercanos al pueblo de a pie–, recorrieron el altar mayor, la sacristía, la sala capitular y el sepulcro de San Julián, patrón de la ciudad.

Luego se dirigieron a la localidad de Albarracín, donde visitaron el museo diocesano y la catedral. Almorzaron en el hotel Casa de Santiago, donde un menú con platos típicos aguardaba a tan ilustres comensales.

A estas alturas ya deben estar en Zaragoza, donde harán una visita a la Virgen de El Pilar y previsiblemente pernoctarán en un hotel de la capital aragonesa.

[b]Cena en las casas colgadas[/b]

El lunes en la noche, cuando los recién casados cenaron en uno de los comedores del ‘Mesón Casas Colgadas’ despertaron la sorpresa e incluso la incredulidad de las personas que estaban cenando en esa estancia.

Algunos de los comensales reconocieron que llegaron a pensar que eran unos dobles, ya que no podían creerse que se iban a encontrar con los príncipes de Asturias en una ciudad tan apartada de sus lugares de origen.

Según explicó la directora del ‘Mesón Casas Colgadas’, Mercedes Torres, la presencia de los Príncipes de Asturias, vestidos de sport, (recuerden a Letizia con el mismo abrigo de la mañana), fue una sorpresa para todos, ya que nadie en el restaurante sabía que la reserva que se había hecho, era para miembros de la Casa Real.

¿Qué cenaron?: “morteruelo” y “ajoarriero” conquenses, junto a una ensalada verde y un cuchifrito.

La dirección del restaurante les obsequió un postre compuesto por corazones de queso tierno manchego con membrillo y miel de La Alcarria, corazones de fresón, estrellas de piña natural y un árbol de mango. ¿Más y mejor? Imposible.

Además, los Príncipes de Asturias acompañaron la comida con un vino de la provincia de Cuenca, recomendado por el restaurante, y finalizaron la velada bebiendo un tradicional licor conquense llamado “resolí”.

Los príncipes reanudarán su luna de miel una vez hayan asistido a las celebraciones organizadas por la Familia Real Jordana el 27 de este mes por lugares que no se harán públicos con antelación por la Casa del Rey.