Los nuevos criminales

Los nuevos criminales

LUIS R. SANTOS
Cuando la Cámara de Representantes aprobó el proyecto de ley que convertiría en criminales a millones de indocumentados, pensé en venir a Estados Unidos a escribir una novela con ese título. Me atrajo poderosamente el espíritu de esa mostrenca ley. Y me sigue atrayendo, pues, la esencia del texto aprobado por la cámara baja entra en contradicciones fundamentales con el espíritu del estadounidense, un pueblo en su mayoría bondadoso y solidario, y que en muchas ocasiones, como en la actual, ha sido víctima de gobiernos horrorosos y desquiciados.

Pretender tachar de criminal a un ciudadano que ha dejado su patria, acosado por las tantas penurias que abaten a miles de millones de seres humanos en el planeta, es una aberración inaceptable desde todo punto de vista.

En la actualidad, el tema migratorio tiene una gran preponderancia y ocupa los titulares en los más importantes

medios de comunicación. Y existen muchas razones para que ésto esté aconteciendo. Los inmigrantes llamados ilegales han salido del tiesto de terror en que se han mantenido por décadas y han decidido dar la cara. Y no tenían más alternativas que salir a mostrar sus puños en alto y sus pancartas embadurnadas. Y le han hecho a entender a los más recalcitrantes líderes políticos de Estados Unidos que no se puede seguir apostando al cinismo y a la doble moral. No se puede seguir usando a los trabajadores como si fueran trapos limpios a los que se ensucia, y a los que después se tira a la basura. Además, la importancia del tema está íntimamente relacionada con la trascendencia política que ha venido adquiriendo la mayor minoría dentro del país, la llamada hispana.

Recordemos que la tristemente célebre victoria de Bush en el 2000 se produce, según algunos entendidos, aparte del apoyo en moneda de poder que recibió de su hermano Jeb Bush, por un ligero incremento del voto hispano a favor de los republicanos, inclinados tradicionalmente, de manera

contundente, a favor de los demócratas. En defensa de todos aquellos que han venido a derramar su sudor a este territorio, es justo que se reconozcan  los aportes de esos hombres y mujeres a los Estados Unidos, que cabezas enardecidas quieren convertir en criminales, aportes que están a la vista de todos aquellos que quieran mirar. Por ejemplo, en la Florida Central el trabajo de Housekeeping, que en inglés tiene un nombre bien glamoroso, pero que en la práctica es algo muy distinto, es ejercido en 99% por hispanos. Imagine qué pasaría en ese importante renglón de la economía del Estado de la Florida si esos trabajadores decidieran retirarse de sus puestos.

 De todas maneras, el tema de la inmigración seguirá en la palestra: las grandes desigualdades sociales que afectan a la humanidad seguirán provocando el trashumar de todos aquellos que sueñan con una vida más digna; seguirá en el debate porque esa ha sido la constante a través de la historia: el ser humano, cuando se ve acorralado como las ratas, embiste, marcha, rompe muros, viola disposiciones, se separa de los suyos y se echa a la espalda el morral de los sueños.