Los jevitos tienen razón

Los jevitos tienen razón

Josef Goebbels más que nadie, tal vez más que el mismo Führer, es el verdadero artífice de lo que llegaría a ser el III Reich, puesto que su trabajo propagandístico a favor del régimen y en la figura de Hitler, con la exaltación exacerbada del nacionalismo y la superioridad racial, conjuntamente con el bárbaro aplastamiento de los pueblos que lo circundaban, desembocaron hasta aquel inconmensurable genocidio conocido como II Guerra Mundial, con el consecuente exterminio industrial de judíos, gitanos y todo lo que se consideraba raza inferior, y el cual fue sustentado y manipulado por el incuestionable talento mefistofélico de aquel anodino y fanático hombrecillo.

Sin duda alguna había que tener una gran capacidad intelectual para convencer a un pueblo tan culto como lo es el alemán, para escribir con sangre y horror esas páginas tan negras de su historia, en donde este señor de talento, aunque al servicio del mal, acuñara la máxima de que una mentira repetida hasta la saciedad, termina adoptándose como la verdad.

En nuestro país, que no está en guerra con nadie, salvo contra los mismos ciudadanos, también sucede un tanto lo mismo, en donde pese a lo más que evidente del deterioro de la calidad de vida de los dominicanos, de la grave crisis económica, social y política que están al punto de dar al traste con nuestra frágil institucionalidad democrática, los encargados de defender lo indefendible, sus personeros y asalariados propagandistas, usan la misma herramienta de la mentira para hacer ver lo que no existe, pero al no haber condiciones ni talento con que sustentarla, la felonia, cual poderoso boomerang, se devuelve con más fuerza hacia quienes la promueven, observando día a día, cómo porqué hasta para ser malvados hay que tener talento, y estos señores que hoy nos desgobiernan, que tienen a nuestro país sumido en la miseria y la bancarrota, ni para eso sirven, puesto que lo que anida desde el más alto al más bajo funcionario, es la entronización absoluta de la mediocridad, cosa tan evidente que ni el más tonto ni ciego puede soslayar.

Y esto lo decimos, porque es un clamor que se siente a todo lo largo y ancho de la sociedad, en donde todos, absolutamente todos, estamos afectados; desde el humilde chiripero que se ve impedido de ganarse la vida honradamente, hasta el alto ejecutivo que ha visto mermar de manera ostensible su salario con la crisis, en donde nadie, a menos que se pertenezca a la presente y podrida clase gobernante, escapa a sus destructivos efectos.

En estos días hemos sido testigos de una manifestación espontánea de jóvenes de clase media acomodada en una importante vía de la ciudad capital que, peyorativamente, algunos llamaron «los jevitos de la Churchill», quienes pancartas en mano y luciendo vistosos polo shirt con mensajes alusivos a la tremenda crisis que vivimos, se manifestaron de manera civilizada pero vehemente, en un gesto que no tienen precedentes en esta sociedad, demostrando con ello de que la juventud sí piensa y actúa, no importando diferencias de credo, bandería política o clase social, ya que todos, unidos en la conciencia de lo que representa esta patria que tenemos, estamos pendientes de cuanto ocurre desde un gobierno indolente e insensible como el que nos gastamos.

Los llamados «jevitos de la Churchill» no están condicionados, como se dijo por ahí de una u otra influencia externa malsana o de algunos promotores de desórdenes que buscan pescar en río revuelto, sino en la triste realidad cotidiana que todos sufrimos, en la más que evidente disolución de nuestros valores patrios, de nuestras ilusiones como ciudadano, en fin, en la degradación sistemática como entes humanos oprimidos por mentes no apta para gobernar.

Por ello, cuando leemos esas versiones infundadas que defienden a un gobierno carente hasta de ingenio para por lo menos tapar con mentiras creíbles los innumerables despropósitos y actitudes malvadas, y descalifican la responsable y valiente actitud cívica de esos muchachos que de manera respetuosa pero firme lo critican, sólo les podemos brindar desde esta humilde columna, nuestro más caluroso apoyo, instándolos a seguir hacia adelante, porque ustedes como juventud son la conciencia que enrumbará a esta patria de todos a un futuro de veras promisorio.