Los estudiantes surcoreanos protestan por el alto precio del éxito

Los estudiantes surcoreanos protestan por el alto precio del éxito

Seúl, (EFE).- Los estudiantes surcoreanos están estos días en pie de guerra para pedir una reducción en las matrículas en las universidades, convertidas en clubes exclusivos que condicionan el futuro social y laboral en un país obsesionado con la educación.

Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la educación surcoreana es la más costosa por detrás de la de EEUU, y las familias deben poner de su bolsillo la mayor parte de la factura universitaria, apenas cubierta por el Estado.

El precio medio de la matrícula en una universidad, ya sea pública o privada, ronda los 8 millones de wones anuales (7.370 dólares), aunque en algunos casos, como en Medicina, los precios pueden superar los 10 millones de wones (9.210 dólares).

La promesa electoral que hizo en 2007 el actual presidente surcoreano, Lee Myung-bak, de rebajar las matrículas a la mitad en el caso de las universidades públicas y dar ayudas para las privadas aún no se ha concretado, y los estudiantes han optado por salir a las calles. Solo este fin de semana se manifestaron 5.000 de ellos, junto con sus padres, para reclamar que Lee cumpla su compromiso.

En sus eslóganes, algunos de los cuales no ocultan su inspiración en las protestas de las plazas españolas tras el 15-M, asociaciones de estudiantes con nombres como «Todos Juntos» piden una «revolución real» y que la gente «se indigne». Éste y otros movimientos, como la Unión Juvenil, que ha editado el libro «Juventud Real» sobre esta cuestión, reclaman además que se deje de alimentar un sistema de educación elitista y rígido que está detrás de muchos casos de suicidio y de graves problemas psicológicos desde la infancia.

La rebaja en el precio de la costosa educación surcoreana es un problema complicado, ya que las grandes universidades públicas obtienen cerca de la mitad de su financiación del pago de matrículas, por lo que un recorte encogería seriamente en su presupuesto. También cambiaría el modo en que se gestionan las cerca de 350 universidades surcoreanas, tachadas de poco transparentes y de funcionar casi como empresas, al tiempo que mejoraría de forma decisiva la situación financiera de cientos de miles de hogares.

En la actualidad las familias surcoreanas con menos recursos se lamentan de que sus hijos tienen las puertas cerradas en las tres grandes universidades del país, que son también las más caras pero están consideradas una garantía de éxito futuro y una marca de distinción social. Se trata de la Universidad Nacional de Seúl, la de Corea y la de Yonsei, conocidas con el acrónimo de «SKY» («cielo»)- Desde su infancia, muchos estudiantes son sometidos a una dura presión para conseguir acceder a una de sus facultades, ya que además del desembolso económico se exige un expediente académico sobresaliente.

Familias endeudadas y estudiantes que sin pasar de la veintena ya aparecen en listas de morosos son resultado de este sistema que, además, esconde años de duro esfuerzo escolar.

A menudo los pequeños reciben lecciones durante unas dos horas tras sus clases en la escuela pública, para posteriormente estudiar con otros tutores materias como matemáticas, ciencias o música. «Normalmente están muy cansados a causa de esa rutina diaria, de a veces más de 12 horas de estudio, aunque no se quejan porque no conocen otro tipo de vida», detalló a Efe Jessie Wetherby, profesora de inglés para niños de entre 8 y 13 años en una academia privada.

En secundaria el sistema es aún más estricto ante la cercanía del vital examen de acceso a la universidad, lo que ha hecho que proliferen academias tipo internados donde se prohíbe el uso del teléfono móvil y se impone un estricta disciplina de estudio, que en algunos casos lleva al alumno al límite de sus fuerzas.

Pese a que Corea del Sur encabeza junto con Finlandia el informe PISA de la OCDE sobre rendimiento educativo, muchos han aprovechado las protestas de estos días para criticar las desigualdades del sistema surcoreano y pedir uno más transparente y menos orientado al beneficio empresarial dentro de la universidad. EFE