Logro

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En momentos en que la humanidad está preocupada por los altos precios de cereales y granos a causa de la novedad de usarlos crecientemente para producir etanol, la República Dominicana recibe una noticia positiva.

Gracias a esfuerzos de selección y adopción de nuevas variedades de leguminosas, la economía se beneficia ya de cosechas más productivas de habichuelas y guandules, dos alimentos de primer orden no solo por la preferencia del público sino también por su valor nutritivo.

En esto ha trabajado, obteniendo méritos, la Unidad de Cooperación Técnica e Intercambio del Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales.

La entidad ha logrado la  reproducción de plantas de mayor resistencia al embate del clima y de las plagas.

En el caso particular del guandul, ahora se obtienen, con esta innovación, cosechas fuera de los meses tradicionales de este vegetal en nuestro medio.

La exportación de guandules se encaminaría a un crecimiento en vista de la aceptación lograda ya para estos productos entre consumidores de otros países.

El telón  de fondo de esta promisoria información es el resultado de un estudio que se publica en la presente edición  de HOY de la sección Economía y Negocios, que indica que nuestros vecinos centroamericanos, miembros también del  DR-CAFTA, regularmente producen con más rentabilidad que los dominicanos la carne de res, el  arroz, la leche y  hasta el propio frijol.

La introducción exitosa de variedades de alta productividad en habichuelas y guandules es solo un paso en la dirección correcta; hay que innovar y emanciparse de los factores encarecedores de costos que gravitan sobre otros ámbitos de la producción para poder cantar victoria de manera definitiva.

 

     Verdad y salud

Al declarar el alerta roja por la aparición de casos de leptospirosis  la semana pasada, las autoridades de Salud Pública fueron realistas y consecuentes con la gravedad de los hechos.

Un  resultado notable ha sido la gran cantidad de personas que ha acudido a los hospitales públicos solo por sospechar  alguna relación entre sus cuadros febriles y las características de esta enfermedad infecciosa que pueda propagarse con rapidez por falta de higiene y  que requiere pronta atención para evitar la mortalidad.

Por lo menos 25 pacientes de este mal han muerto en el curso de los días estando bajo atención médica.

¿Podría ser mayor la cifra real, sin subregistro, en vista de que la desinformación y la falta de conciencia  son comunes  en un elevado porcentaje de ciudadanos marginados?

Contra esa posibilidad el arma más efectiva debe seguir siendo la verdad. Dígase continuamente  a través de los medios de comunicación masiva, que la leptospirosis puede matar y repórtese con exactitud cada día  el número de casos registrado. Pregónese con insistencia  que el hacinamiento y la insalubridad en que viven miles de personas humildes son poderosos enemigos. ¡Nadie debe descuidarse!