Lo poco visto y divulgado del Museo de las Casas Reales

Lo poco visto y divulgado del Museo de las Casas Reales

La zona monumental de Santo Domingo se encuentra en intramuros, donde se encuentran edificaciones con distintos estilos arquitectónicos, entre los cuales se aprecian tallados en piedra, pero también en algunos de sus patios, a veces escondidas, aparecen ciertas curiosidades poco vistas por los visitantes y apenas divulgadas.

El Museo de las Casas Reales, por ejemplo, situado en la calle Las Damas esquina Las Mercedes, es uno de los edificios mayores de la Zona Colonial, construido de piedra y el más largo de todos.

Allí, después de traspasar el umbral se encuentra una galería con tres arcos de medio punto construidos totalmente de piedra tallada, desde donde se pasa al patio.

Al lado izquierdo hay dos habitaciones. La primera era la cochera, pero lo curioso es que la pared del fondo tiene dos huecos del ancho de las ruedas de un coche hechas así porque con ellas no podía entrar. Hay un carro de manos hecho de caoba el cual utilizaban para transportar a los enfermos al hospital, además guarda otros objetos que usaban los coches.

En el otro cuarto están los utensilios que se usaban en las antiguas farmacias, entre ellos el mortero y los envases de porcelana o cerámica en que preparaban las medicinas.

El patio construido en 1505, tiene un suelo de rocas labradas. En él hay varios bancos de piedra. Están los restos de una fuente y el espacio rectangular de un estanque, jardineras con gramas y matas de palmas, un muro con puerta enrejada lo divide del traspatio y en él se aprecia enganchada una pequeña ancla.

Al pasar al traspatio, aparecen otras curiosidades. Al lado derecho hay una arquería de cuatro arcos enladrillados con bases de piedras talladas, donde tres de ellos encierran una habitación cuya pared lateral izquierda es la división donde hay otro cuarto, con una pequeña puerta para cruzarlo.

En el interior del primero está la caballeriza, la cual en un estante tiene los utensilios con el heno, hierba seca que le daban como alimento a los caballos. En la pared del fondo hay enganchadas espuelas y herraduras. En el de la derecha se aprecia la estampa de un corcel. También se encuentran las barricas vacías que utilizaban para echar vino y un armario de la época.

 El otro cuarto también era cochera, en el se halla el carruaje especial Victoria, de familia adinerada, debido a que está todo cerrado, con sus dos puertas, ventanas con vidrios, su asiento acojinado y sus faroles. Delante lo ocupa la silla del conductor.

Allí también se guardan curiosos tallados en madera. La pared tiene varios huecos que eran para depositar objetos y, en el espacio esquinero del fondo, incrustada se encuentra una figura blanca de un ángel labrada en piedra. Además, tiradas en el suelo, están las bolas de hierro que lanzaban los cañones.

Igualmente está el abrevadero de ladrillos donde bebían agua los caballos y, del mismo material, hay un pozo ovalado de unos 20 metros de profundidad, ambos con un jardín alrededor con gramas, matas de palma, cana, etcétera.

Al fondo, una pared de mampostería cierra el traspatio, la cual tiene un portón de piedra con doble arco ornamentado, en cuyo frente hay ocho curiosos boquetones. En medio está el escudo de España y, más abajo un abultado altorrelieve tallado en roca, del rostro de perfil de un joven en cuyo cuello alargado reposa oculto el de una joven, pero lo raro es que el brazo del varón es el ala de un ave.

Asimismo, en el pavimento hay dos amplísimos calderos recostados del muro, que usaban los ingenios para cocer el jugo de la caña y hacer el azúcar.

Afuera, al doblar la esquina de las Mercedes, existe en el seto el escudo tallado en piedra del Museo de las Casas Reales.

 

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FOTO

Coche “Victoria”, carruaje especial de familia donde se ve el asiento acojinado, dentro de la cochera del patio.