Lo electoral en el centro

Lo electoral en el centro

La participación electoral es hoy la forma principal de la acción política. Nueva vez el panorama apunta a un enfrentamiento entre el PRD y el PLD, cada uno apoyado por una constelación de “partidos” que medran a su sombra.

Esto es lo de siempre. Ninguna persona honesta, interesada en el futuro del país debería perder tiempo haciendo “análisis” sobre esta realidad, que se repite cada cuatro años. Lo  significativo es si con la fuerza desatada por los vientos electorales podrá surgir en el país una opción política alternativa.

Y dentro de esta temática, lo primero es que no debemos hacerle ninguna concesión al bi-partidismo. No es que uno sea amigo y pueda sentirse cómodo con el  reconocimiento personal de Danilo o Hipólito. Lo central es que hay que cambiar el rumbo, modificando el modelo de desarrollo que ambos partidos han impuesto en las últimas décadas, después que heredaron de Balaguer una política de equilibrio, a favor de las cúpulas que han hegemonizado  el modelo, sea en su versión de “sustitución de importaciones” o el actual, de predominio del sector financiero y oligopólico, con creciente incidencia del capital extranjero, en especial de la gran minería.

Se necesita aunar fuerzas sociales suficientes para cambiar el modelo actual e implementar uno que tenga como eje la producción (agropecuaria y manufacturera) para el consumo interno y para la exportación. Que imponga la soberanía alimentaria; una participación equitativa del Estado en la renta minera; que potencie y diversifique el turismo pero que lo ponga de frente al incremento de la producción nacional (manufacturera, agropecuaria, artesanal) y a la defensa del medio ambiente y las riquezas naturales; que incremente sustancialmente las entradas al Estado con base principal en los impuestos directos; que universalice los servicios de educación y salud, en base a la excelencia, y el acceso al agua potable y a la recreación sana; que canalice, mediante disposiciones administrativas y con los aportes y seguridades del Estado, grandes recursos financieros hacia las viviendas medias y pobres y que recupere la Soberanía Nacional.

Por este camino se generan una cantidad creciente de fuentes de trabajo y de oportunidades de progresar para el grueso de la población y el Estado asume su rol de garante y potenciador del desarrollo, de la seguridad ciudadana y la Soberanía.

Ni el PRD ni el PLD pueden impulsar este camino. Hay que despertar el entusiasmo y la confianza de que sí se puede en la ciudadanía, forjando una nueva mayoría política a través de la convergencia de fuerzas políticas, sociales y ciudadanas, única vía para conseguir la fuerza social y política necesarias para cambiar el rumbo actual.