¡Llegaron los tiempos de las vacas flacas!

¡Llegaron los tiempos de las vacas flacas!

Alguien trataba de convencernos en estos días de que la llamada clase media pasó a mejor vida en nuestro país. Sus argumentos eran muy válidos.

Lo de los combustibles caros, cuya pírrica rebaja se atribuye ahora a los desastrosos efectos de Ike en el Norte, es otra cosa.

Si usted se tomara la molestia de revisar la cinta de la caja registradora del supermercado, observará los sustanciales cambios que han tenido los precios de alimentos, productos de limpieza y cuidado personal.

¿Consecuencias del petróleo y las tormentas financieras de Estados Unidos?

Si necesitara de un botón, les entrego muestra:

En un solo año la pasta de tomate, en su presentación de un kilo (la más demandada por la clase media) pasó de 42 a 76 pesos. Un alza descomunal.

En similares proporciones se han elevado los precios del arroz premium, aceite de maíz importado, galletas de soda, salchichas tipo Viena… y paro de contar.

En nuestro artículo ¿Habrá que  reverenciar al Sr. Plátano? (HOY, 17 de febrero, 2008) dejábamos entrever la posibilidad de que los precios de la musácea, a causa de la destrucción de las plantaciones, difícilmente bajarían cuando entraran nuevas cosechas. El tiempo me ha dado la razón: El plátano continúa cotizándose a $12 por unidad.

En vano debe buscarse la prima del dólar o el euro como chivo expiatorio. Estamos en presencia de una espiral alcista irrefrenable.

Se extingue la clase media. Ignoro si la matará la avaricia, la ambición de unos pocos o la indolencia oficial.