Líderes recuerdan el fin de la II Guerra Mundial

Líderes recuerdan el fin de la II Guerra Mundial

MOSCU (AFP).- El presidente ruso Vladimir Putin consiguió lo que pretendía para este lunes, reunir en una atmósfera de consenso en Moscú a prominentes dirigentes mundiales, entre ellos el estadounidense George W. Bush, para celebrar la victoria aliada de 1945 sobre los nazis en la cual preconizó una nueva alianza contra el terrorismo.

Las ceremonias en Moscú suscitaron protestas en Europa del Este -con el especial apoyo del ex presidente checo Vaclav Havel-, una región que la «liberación» en 1945 por el Ejército Rojo significó el inicio de la dominación soviética.

Estos pomposos actos moscovitas fueron boicoteados por los dirigentes de Lituania y Estonia, dos naciones del Báltico anexadas por la URSS en 1945, así como por el presidente de Georgia.

Pero la presencia de un abanico de dirigentes occidentales dio un tono distinto y apreciable a las celebraciones organizadas con sumo cuidado por el Kremlin, sede de Gobierno.

Putin, quien se ha comprometido desde su arribo al poder en 2000 a restaurar la potencia perdida de Rusia, subrayó en sus discursos el papel preponderante de la Unión Soviética, con sus 27 millones de muertos, en la victoria sobre el nazismo. Pero supo no tocar susceptibilidades entre sus invitados de honor.

«Hoy estamos sinceramente agradecidos hacia aquellos que apoyaron en los años 1940 a la Unión Soviética, que padeció el impacto más duro y más cruel de la guerra», dijo Putin, evocando los suministros de material y armas al Ejército Rojo por parte de Estados Unidos.

El jefe del Kremlin afirmó, flanqueado por sus homólogos estadounidense, George W. Bush, francés, Jacques Chirac, y alemán, Gerhard Schroeder, que Rusia «se acordará siempre» de la ayuda que dieron a la URSS los aliados occidentales.

El Primer ministro británico Tony Blair no asistió por razones de política interior.

Putin, cuya política autoritaria ha provocado algunas inquietudes en occidente, aprovechó la ocasión para defender una nueva alianza contra el terrorismo.

«Debemos mantenernos fieles al recuerdo de nuestros padres frente a las amenazas del terrorismo», dijo Putin en un discurso antes del comienzo del desfile.

«Las ideas del fascismo (sinónimo en Rusia de nazismo) y la superioridad racial no han sido erradicadas. Ideas similares son origen del extremismo y del terrorismo, con los cuales el mundo contemporáneo ya se ha enfrentado, y que no son menos crueles que el nazismo», recalcó ante sus invitados en el Kremlin después del desfile donde participaron unos 10.000 veteranos y militares vestidos de época en la Plaza Roja.

«Es nuestro deber reforzar la cooperación para luchar contra ese mal que amenaza realmente la civilización», insistió Putin, quien frecuentemente se refiere al terrorismo para hacer alusión a la rebelión chechena.

«Tenemos que defender un orden mundial (…) que no permita la repetición de una guerra, fría o caliente», dijo Putin desde la tribuna, en la que se hallaban presentes más de 50 jefes de Estado y de gobierno.

Afirmando que Rusia fundaba su política «sobre los ideales de la libertad y de la democracia» y buscando «el diálogo y la cooperación internacional», el presidente puso de relieve «la reconciliación histórica entre Rusia y Alemania».

Su discurso fue seguido por una interpretación del himno ruso, el antiguo himno soviético abandonado en 1991 que Putin reintrodujo con nueva letra cuando asumió el poder en el año 2000.

El desfile militar comenzó inmediatamente después que el carillón del Kremlin marcara las 10H00 locales (6H00 GMT).

En la Plaza Roja, veteranos rusos cargados de medallas a bordo de camiones militares similares a los de la época de la Segunda Guerra Mundial, agitaron claveles rojos en dirección de la tribuna oficial representando a los frentes de «la Gran Guerra Patriótica».

Putin y sus invitados, entre los que estaban el Primer ministro japonés Junichiro Koizumi y el italiano Silvio Berlusconi representando a los países vencidos en 1945, depositaron tras el desfile ramos de flores sobre la tumba al soldado desconocido, cerca del Kremlin.

Las conmemoraciones fueron precedidas por una polémica con los países bálticos y Estados Unidos sobre la «ocupación» soviética que siguió a la liberación del este de Europa, un tema que Moscú rechaza.

George W. Bush, que durante estos últimos meses se ha mostrado muy crítico con el retroceso de la democracia en Rusia, se reunió el lunes por la mañana con los defensores de los Derechos Humanos, lo que solo podía crispar al Kremlin.

En otra plaza de la capital rusa miles de simpatizantes comunistas se manifestaron en respuesta al llamado del Partido Comunista ruso, al margen de las ceremonias oficiales, para celebrar también la victoria sobre la Alemania nazi.

La visita de los líderes mundiales a Rusia ha sido criticada por los intelectuales defensores de los Derechos Humanos rusos y occidentales en una carta publicada este lunes, y por los separatistas chechenos, que el domingo denunciaron su «cinismo».