LIBROS 
Las publicaciones del Archivo General de la Nación

<STRONG>LIBROS  <BR></STRONG>Las publicaciones del Archivo General de la Nación

Se suele decir que en ocasiones las instituciones se identifican con el perfil de sus dirigentes.  Algo similar está sucediendo en el Archivo General de la Nación, actualmente conducido por el Lic. Roberto Cassá, considerado como “ícono de la historiografía dominicana” pero sus dotes de  ejecutivo no eran tan obvios como los de  historiador.

 Esta Institución, que  otrora recibió el aliento y la competencia de dos maestros de la historiografía dominicana  (Me refiero, obviamente, al licenciado Emilio Rodríguez Demorizi y al doctor  Vetilio Alfau Durán)  con la designación del licenciado Roberto Cassá ha cambiado la imagen  parasitaria que exhibió durante varios años el Archivo, depositario del legado histórico dominicano.

 Las primeras medidas adoptadas por su nuevo incumbente  estuvieron dirigidas a organizar técnicamente la institución, para lo cual procuró la asistencia de reputados expertos en archivística y bibliotecología.  Esta oportuna decisión dio como resultado la elaboración y promulgación de la Ley General de Archivos de la República Dominicana No. 481-08.  Igualmente  se elaboró el Manual de procedimientos para el tratamiento documental, a cargo de Martha Ferriol, Olga Pellerano, Marisol Mesa y Mercedes Maza, así como también la Ordenación y descripción:  teoría y práctica por Pedro Roig Alvarado..

 En esta novedosa labor de  ordenamiento archivológico,. Cassá ha  contado, además,  con la experiencia de expertos  nacionales como Raymundo González, historiador y archivista; y con el “gurú” de los bibliotecarios  dominicanos, Alejandro Paulino Román, a quien de paso  felicito por su nuevo aporte al enriquecimiento de la bibliografía literaria dominicana, con los dos tomos que acaban de incorporarse a la rica Colección  del Archivo,  Debe destacarse también la  participación de la Dra. Marie-France Hablase: archivista, consultora de la Suprema Corte de Justicia.

Al licenciado. Paulino y a su equipo se le debe, igualmente,  la digitalización del contenido de la Revista Clío, órgano de la Academia Dominicana de la Historia, así como el del  Boletín del Archivo General de la Nación.

 Pero  donde la gestión de. Cassá al frente  del Archivo General de la Nación supera todas las anteriores, inclusive la de Rodríguez Demorizi, es en el catálogo de sus publicaciones, pues de quince que registraba a su llegada ahora cuenta con más de un centenar de  títulos, y dos colecciones:   Juvenil, con ocho títulos, y  Cuadernos Populares, que registra tres publicaciones, labor de divulgación histórico-biográfica iniciada hace algún tiempo por Cassá con la aparición de la Colección Biográfica Tobogán que publicó la Editora Alfa y Omega.  

El acucioso documentalista, Andrés Blanco Díaz, ha tenido una participación preponderante, pues gran parte del material conformado  ha sido compilado por él tras una labor realmente encomiable, aunque sí he de lamentar la ausencia de los índices onomásticos que facilitarían un uso más racional de los textos, aunque esto no desmerita el extraordinario rescate bibliográfico.

La Colección se inauguró en el 2005 con tres tomos titulados Escritos Diversos del afamado periodista  y sociólogo, José Ramón López. En ellos se recoge  la parte de sus obras  no incluida en la edición, en tres tomos también, de la Biblioteca Clásicos Dominicanos auspiciada por la Fundación Corripio, Inc.

Tras esta primera entrega, la producción bibliográfica del Archivo ha sido constante, equiparándose a ella solo la del Banco Central de la República que dirige el licenciado José Alcántara Almánzar, mientras la Biblioteca de Clásicos Dominicanos que patrocina la Fundación Corripio, la que acumula ya treinta y nueve títulos en su catálogo, luce rezagada.  Tampoco tenemos noticias de recientes publicaciones del Grupo León Jiménez.

Es presumible que el Gobierno de la República y  organismos oficiales competentes, han facilitado los fondos requeridos para que el Archivo General de la Nación haya podido realizar una labor editorial sin precedentes en el país, pues quien estas líneas escribe llevó a cabo un programa similar a través de la Secretaría de Educación pero  no logramos alcanzar la cifra que ya registra la actual Colección del Archivo, por la limitación de  los recursos.

Entre las instituciones estatales visiblemente identificadas con el proyecto editorial de Roberto Cassá merecen atención especial el Banco de Reservas, institución que bajo la dirección del licenciado Daniel Toribio expresa su voluntad por la divulgación cultural, así como la Comisión Permanente de Efemérides Patrias y la  Academia Dominicana de la Historia.

Sobre  las obras publicadas nos referiremos solo a algunos títulos por su peculiar significación:  El Sur Dominicano (1680-1795).  Cambios Sociales y Transformaciones Económicas (2008);  Expansión Fundacional y Desarrollo en el norte dominicano (1680-1795);  El Cibao y la Bahía de Samaná (2007), cuyo autor es el historiador Manuel Vicente Hernández González;  Documentos Inéditos del Arzobispo Alejandro Novel,  compilados por José Luís Sáez, S. J. (1909). 

 Una de las publicaciones que más hemos valorado es la que lleva como título: Vindicaciones y Apologías, de Bernardo Correa y Cidrón, compilada por Andrés Blanco Díaz.   Se trata de los escritos de un sacerdote egresado de la Universidad Santo Tomás de Aquino de la que llegó a ser rector en dos ocasiones: 1820 y 1823;  pero lo que encarece la personalidad de este extraño personaje no es solo su labor académica y sacerdotal, sino también su actitud política.  Fue un  afrancesado, servidor de Luís Ferrand y Joseph Dubarquier, 

Tal vez sea Correa y Cidrón el único dominicano que tuvo la oportunidad de tratar personalmente en su momento de apogeo al poderoso Emperador Napoleón Bonaparte y a su hermano José, Rey de España.

Por su novedad merecen atención especial también  las publicaciones:   Cedulario de Santo Domingo. Vol I: 1492-1501, de Fray Vicente Rubio, editada en colaboración con el Centro de Altos Estudios Hispanoamericanos y del Idioma Español, 1907;  Cartas del Cabildo de Santo Domingo en el siglo XVII, 2007 y Cartas de la Real Audiencia de Santo Domingo (1530-1546), 1908,  compiladas por el licenciado Genaro Rodríguez Morel, un montecristeño anclado en Sevilla.

 Por su  valor bibliográfico e histórico concita especial interés el rescate de algunos escritos, muchos de ellos inaccesibles, del exilio español que se estableció en el país al término de la guerra civil española: Escritos Pedagógicos, del profesor Malaquías Gil Arántegui.  Edición al cuidado de Andrés Blanco Díaz, y publicada en colaboración con la Comisión Permanente Efemérides Patrias (2010);  Javier Malagón Barceló, el Derecho Indiano y su exilio en la República Dominicana. Compilador Constancio Cassá Bernaldo de Quiros. Este mismo compilador publica de abuelo y también de Roberto: Una Pluma en el exilio.  Los artículos publicados por Constancio Bernaldo de Quiros en la República Dominicana, 2009.

 Otras bras del exilio español en Santo Domingo recogidas en esta Colección son: Almoina, un exiliado gallego contra la dictadura de trujillista por Salvador E. Morales Pérez, 2009;   Cuentos y escritos de Vicenç  Riera Llorca en La Nación. Compilación de Natalia González Tejera;  Ensayos y Apuntes Pedagógicos de  Gregorio B. Palacin Iglesias, edición de Andrés Blanco Díaz;  Jesús de Galíndez.  Escritos desde Santo Domingo y artículos contra el régimen de Trujillo en el exterior. Compilación de Constancio Cassá Bernaldo de Quiros, 2010. En la relación de los exiliados españoles incluidos en la Colección del Archivo no podía faltar el nombre de  doña María Ugarte:   Historia, diplomática y archivística.  Contribuciones Dominicanas, 2009.

Cierro este dilatado esbozo bibliográfico con una calurosa felicitación al Lic. Roberto Cassá y a sus colaboradores, por la  imagen de disciplina y orden que le han impreso al Archivo General de la Nación, así como también por la fecunda labor editorial que vienen realizando, que ha permitido elevar su catálogo a 105 publicaciones,  a las que habría que agregar la  Colección Juvenil que me permito recomendar como lectura obligada para nuestros profesores y estudiantes, por la selección de los textos y la originalidad de su contenido.