Leonel recibe país en ruinas

Leonel recibe país en ruinas

SANTO DOMINGO (AFP).- Tras la borrachera popular por su electrizante victoria electoral, el presidente electo Leonel Fernández recibe un país en ruinas, mientras ofrece un ramo de olivo para recomponer su relación con los enclaves de poder contra los cuales se enfrentó.

La victoria con más de un 55% de los votos en las elecciones presidenciales del domingo en República Dominicana compromete a Leonel Fernández con el reto de encauzar a su país hacia la recuperación de la profunda crisis económica que le azota desde mediados de 2002.

La debacle se profundizó con la quiebra de tres grandes bancos, encabezada por Baninter, que costó a la nación más de 3.000 millones de dólares y una bancarrota moral que involucró a personalidades del Ejecutivo, el Legislativo, las Fuerzas Armadas y la prensa.

«Ahora corresponde que trabajemos todos para que tratar de sacar al país de la crisis y que vuelva el progreso» proclamó en la madrugada de este lunes el presidente electo, en el momento en que tendía «un ramo de olivo» al presidente Hipólito Mejía, candidato derrotado.

Su primera tarea será la de impulsar una reforma tributaria, uno de los compromisos asumidos por el Estado dominicano en el acuerdo stand by (sujeto a condiciones) con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que le abrió una línea de crédito de 600 millones de dólares.

El gobernante que habrá de asumir el 16 de agosto se ha propuesto vender los activos de los bancos quebrados para reponer el déficit fiscal y estabilizar la moneda local.

En 2003, la moneda dominicana se devaluó, el dólar pasó de 20 a 50 pesos en poco más de un año, y la inflación alcanzó el 42,6%.

Pero Fernández promete estabilidad y confianza en los factores económicos para rescatar la economía, que tuvo una caída del 0,4%.

El futuro mandatario, conocido por su vocación por el libre comercio, se ampara en la era de bonanza de su primer gobierno (1996-2000) cuando la economía creció a un ritmo cercano al 8%, y promete profundizar el tratado de libre comercio firmado con Estados Unidos en abril.

El acuerdo con el principal socio comercial y de donde provienen más de 2.000 millones dólares de remesas de emigrantes, debe lograr antes la aprobación de ambos congresos. Esa será una de las primeras batallas, frente a un legislativo controlado por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) de Mejía.

Para lograr la gobernabilidad necesaria, Fernández y su Partido de la Liberación Dominicana (PLD, liberal) espera reconciliarse con sectores importantes de la vida nacional, como es un segmento de las Fuerzas Armadas.

Las intervenciones políticas de algunos jerarcas militares y el ascenso de más de 100 oficiales al rango de general, le llevaron en una ocasión acusar al presidente Hipólito Mejía de «cualquierizar» los cuerpos armados, como dijo en la campaña.

Con el Congreso Nacional dominado por el actual gobernante PRD, Fernández deberá también mejorar sus relaciones con los jueces de la Junta Central Electoral (JCE), cuya honestidad cuestionó hasta último momento.

Al organismo compuesto por nueve jueces le corresponde elegir a las autoridades legislativas y municipales de 2006. Y esa nueva batalla electoral está por venir.