Lecciones de Africa: crímenes de guerra sin final

Lecciones de Africa: crímenes de guerra sin final

ACCRA, Ghana. Fue aquí, hace cuatro meses, que la guerra liberiana llegó oficialmente a su fin. Líderes de Africa Occidental persuadieron a Charles G. Taylor, el cacique convertido en presidente de Liberia, de aceptar el exilio en un palacio en medio de la selva en Nigeria. Guinea Bissau, Nigeria y otros enviaron sus soldados a mantener a raya a las facciones beligerantes. Guiaron a los ex enemigos en el proceso de un acuerdo de paz. Fue un éxito notable para la diplomacia africana.

Pero como resultó, alejar a Taylor al bosque tropical nigeriano difícilmente puso fin a la guerra. En vez de ello, los horrores del pasado de Liberia han perseguido a los líderes de la región como un fantasma vengador, con llamados desde dentro y fuera de Liberia para que Taylor enfrente a la justicia, llamados no muy diferentes a los planteados después de la captura de Saddam Hussein.

Apenas la semana pasada, una coalición de grupos defensores de los derechos humanos en el Africa Occidental presionaron al gobierno nigeriano para que entregue a Taylor a un tribunal respaldado por Naciones Unidas en Sierra Leona, que ya ha encausado al señor Taylor por crímenes contra la humanidad, alegando que él fomentó la guerra civil ahí. Argumentan que es ilegal ofrecer asilo a un criminal de guerra encausado.

A principios de este mes, una firma militar británica privada, Northbridge Services Group, declaró que estaba dispuesto a ir en su busca y cobrar una recompensa de 2 millones de dólares que el Congreso de Estados Unidos, en un anteproyecto de ley que autorizó 87,500 millones de dólares para gastos de emergencia para Irak y Afganistán, aprobó a principios de este año. El gobierno nigeriano airadamente respondió que resistirá cualquier intento de capturar a un hombre bajo su protección, pero sugirió que podría entregar a Taylor a Liberia, si sus ciudadanos quisieran enjuiciarlo.

Para los liberianos, y los líderes de Africa Occidental comprometidos con la reconstrucción de Liberia, varias opciones están sobre la mesa. Taylor podría enfrentar al tribunal respaldado por la ONU en Sierra Leona. Otro tribunal independiente con respaldo internacional pudiera ser establecido en Liberia. ¿Los propios liberianos pudieran enjuiciar a su ex presidente en sus propios tribunales, que casi han colapsado tras 14 años de guerra intermitente? ¿O la sola idea de justicia retributiva pudiera desecharse totalmente, en favor del tipo de comisión de verdad y reconciliación que siguió a la caída del apartheid en Sudáfrica?

Por su parte, muchos funcionarios de Africa Occidental ya consideran al tribunal de crímenes de guerra respaldado por la ONU en Sierra Leona como un lujo moral que ha hecho poco por ayudar a ese deteriorado país. La reparación de los errores pasados, dicen, debe provenir desde dentro del país que los sufrió, y en una forma que no hunda a una sociedad que apenas está saliendo de la guerra.

El acuerdo de paz liberiano instó al gobierno de transición a considerar conceder inmunidad a las partes beligerantes del país. Amnistía Internacional llamó a la idea «un motivo de indignación para los civiles que soportaron esa crueldad», pero dado que los simpatizantes de Taylor no se han desarmado aún, uno debe preguntarse si la amnistía es un motivo de indignación mayor que la posibilidad de renovada violencia.

Mohammed Ibn Chambas, secretario ejecutivo de la Comunidad Económica de los Estados de Africa Occidental, o Ecowas por sus siglas en inglés, rechazó la idea de un tribunal de crímenes de guerra respaldado internacionalmente para Liberia. «Si es externamente inducido, el sistema podría no ser capaz de soportar las consecuencias», explicó Chambas en una entrevista aquí, cuando Ecowas se reunió para su encuentro anual. «Nuestros estados son frágiles. Los lazos comunitarios, la lealtad con los individuos siguen siendo fuertes. Si uno se apresura con ciertos principios elevados, esto ciertamente no conducirá a la estabilidad».

Chambas señaló que Nigeria hizo un servicio al mundo al aceptar a Taylor. «El honor de Nigeria también está en juego», dijo. «Nigeria fue obligada por la conciencia internacional a recibir a Charles Taylor para aliviar el sufrimiento del pueblo liberiano. Darle la espalda e incrementar la presión ahora sobre Nigeria es en cierto grado injusto».

Entre los líderes de Africa Occidental ansiosos de restablecer la estabilidad de Liberia, incluso abordar el tema del destino de Taylor no es totalmente bienvenido. «No nos estamos permitiendo distraernos por el asunto de Taylor», dijo el canciller de Ghana, Nana Akufo Addo, en una entrevista aquí la semana pasada. «Nuestra preocupación principal es la paz en Liberia, no el destino de un individuo. Taylor no es el primer dictador africano en el exilio».