Latinos de “a pie” despiertan el tema de
la inmigración

Latinos de “a pie” despiertan el tema de <BR>la inmigración

Washington, (EFE).- La reforma migratoria en EEUU ha pasado de ser un tema restringido a los círculos de poder en Washington a movilizar a miles de latinos en todo el país, mientras los demócratas ven en el debate una forma de afianzar el voto hispano.

La Cámara de Representantes aprobó en diciembre un proyecto de ley que contiene algunas de las medidas más duras que se hayan considerado contra la inmigración en varias décadas, pero el público permaneció callado.

No es así ahora que el tema está en el Senado. Los latinos del país y gente común que está a favor de la inmigración parecen haber despertado y cada vez hay más protestas.

Ayer, miles de estudiantes no fueron a clase, especialmente en California, en una protesta improvisada a última hora y coordinada a través de Internet y hoy miles de personas protestan en Nueva York.

También ha habido manifestaciones en Florida y Texas, dos estados con amplia presencia hispana. Hace una semana se reunieron medio millón de personas en el centro de Los Angeles, en un acontecimiento que ya se conoce como “la gran marcha”.

Es previsible que este nivel de movilización se mantenga a medida que el Senado debate la reforma migratoria. Organizaciones como la Coalición de Inmigración de la Capital Nacional intentan concentrar los movimientos que hasta ahora han estado impulsados por grupos locales en una estrategia nacional que tenga mayor impacto.

Así, el jueves lanzó la página www.April10.org para coordinar protestas multitudinarias en todo el país el 10 de abril. 

En cambio, no se han producido movilizaciones a favor de restringir la inmigración.

Aún así, muchos legisladores republicanos creen que su línea dura contra los extranjeros refleja el sentimiento mayoritario de los votantes en sus estados y distritos.

Pero apelar a esos sentimientos puede hacer perder a su partido las ganancias electorales que habían obtenido en los últimos años entre los hispanos, que son la mayor minoría de EEUU y su porcentaje del voto crece en cada consulta, según los expertos.

Los demócratas lo saben y lo quieren explotar. Hoy el senador John Kerry, el contrincante del presidente George W. Bush en las elecciones de 2004, afirmó que los republicanos han visto la reforma migratoria “como una oportunidad para castigar a los inmigrantes”.

Hizo esta acusación en un español con fuerte acento y con construcciones gramaticales un tanto extrañas, pero perfectamente entendible.

“Todos sabemos que nuestro sistema de inmigración está roto, pero los demócratas reconocemos que no lo podemos arreglar si no lo hacemos de una forma integral y correcta”, dijo Kerry en el mensaje radial semanal de los demócratas destinado a los medios de comunicación en español de Estados Unidos.

Lo que la mayoría de los demócratas quieren es que el proyecto de ley que salga del pleno del Senado incluya un sistema para regularizar la situación de los entre once y doce millones de inmigrantes indocumentados que residen en Estados Unidos.

Esto es lo que también desea Bush, quien ha promovido desde 2000 un programa de trabajadores huéspedes que horroriza a muchos miembros de su propio partido.

Bush reiteró su deseo de regularizar el flujo migratorio en la cumbre que celebró ayer con los presidentes de México, Vicente Fox, y el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, en Cancún.

No obstante, evitó decir si usará su derecho a veto si la ley que llegue su mesa desde el Congreso no incluye un programa de trabajadores temporales.

La resistencia a cualquier tipo de legalización de los inmigrantes indocumentados viene de un núcleo duro de republicanos, que la ven como una “amnistía” y una forma de premiar a personas que han violado la ley, al entrar en el país clandestinamente.

Fueron ellos los que impulsaron el proyecto de la Cámara, que pide la construcción de un muro en gran parte de la frontera con México, convierte en delincuentes a los indocumentados y sanciona a quienes les ayuden.

En cambio, el proyecto que debate el Senado incluye un programa de trabajadores temporales y abre la posibilidad de que tras pagar una multa, los inmigrantes indocumentados consigan la residencia legal y, en última instancia, la nacionalidad estadounidense.

La ley final deberá armonizar el proyecto de la Cámara y el que salga del Senado, una tarea que por ahora parece difícil.