Las heridas auto-infligidas
de EEUU en la guerra de Irak

Las heridas auto-infligidas<BR>de EEUU en la guerra de Irak

Por GIDEON RACHMAN
El simbolismo de hacer que el general David Petraeus testifique ante el Comité de Relaciones  Internacionales del Senado en el aniversario del 11 de septiembre le resultó atractivo a la Casa Blanca. No debió ser así. Es un error garrafal. La lucha del general Petraeus por rescatar la guerra en Irak simplemente destaca el hecho que la invasión a Irak fue una forma irracional de responder a los ataques terroristas en Nueva York y Washington.

Seis años después del 11 de septiembre, EEUU tiene que volver a pensar las cosas. Ahora está claro que Irak fue el error más grande de los años de Bush. También se está hacienda cada vez más obvio que el contra-terrorismo ya no de be constituir la pieza central de la política exterior de EEUU. Como demostró la comisión oficial sobre el 11/9, Saddam Hussein no desempeñó ningún papel en los ataques terroristas. Tampoco tenía armamento nuclear alguno, ni una relación significativa con al-Qaeda.

Sin embargo, la invasión a Irak no fue solo la respuesta equivocada al 11 de septiembre. Realmente,  el problema del terrorismo ha empeorado en cinco formas importantes.

Primero, ha desviado la atención y las tropas de la guerra en Afganistán. El Talibán no está derrotado y al-Qaeda se ha reagrupado. Osama bin Laden sigue vivo y es la estrella de vídeos caseros. Nadie está suficientemente seguro de dónde está realmente; pero con toda seguridad, no está en Irak.

Segundo, ha creado un estado fallido en Irak, que es el mejor caldo de cultivo posible para el terrorismo. Tras la desgracia del 11/9 la administración Bush se transfiguró por la posibilidad de que un estado delincuente estuviera facilitando armas de destrucción masiva. Es una idea desagadable. Pero, en realidad, eso no ha ocurrido. En contraste, tenemos evidencias sobradas de que el terrorismo florece en los estados fallidos con extensas áreas al margen de la ley, como es el caso de Afganistán o Somalia. Irak se ha convertido en un sitio similar.

Tercero, la guerra en Irak ha creado una nueva y virulenta sucursal de al-Qaeda. Hasta los halcones del American Enterpreise Institute, un centro de análisis a favor de la guerra de Washington reconoce que 90% de los miembros de “al-Qaeda en Irak” son de origen local. Al invadir Irak, los estadounidenses se las arreglaron para crear una insurgencia nacionalista y fusionarla con el movimiento terrorista global.

Cuarto: la guerra en Irak ha movilizado reclutas para el terrorismo en todo el mundo, lo cual le ha dado a al-Qaeda una poderosa arma propagandística. Por supuesto, los hombres que estuvieron tras los hechos del 11/9 no tuvieron necesidad de una guerra en Irak para motivarse. Pero cualquier ataque eficaz a al-Qaeda tiene que tratar de reducir la reserva de sus reclutas y simpatizantes potenciales. La guerra en Irak ha logrado lo contrario, tal como acaban de reconocer los servicios de inteligencia estadounidense y británico.

Finalmente, la invasión a Irak ha debilitado enormemente el apoyo a EEUU entre sus aliados tradicionales. La semana pasada, un sondeo de opinión anual para el German Marxhall Fund encontró que 58% de los europeos ven ahora el liderazgo de EEUU en los asuntos mundiales como “indeseable”. Aunque el “anti-americanismo” suele considerarse como un prejuicio de la elite, el sondeo de GMF sugiere lo contrario. Cerca de tres cuartos de los altos funcionarios de la Unión Europea estaban a favor del liderazgo de EEUU. Es la población  la que ha perdido la fe. Esto, también, es una herida auti-infligida en la guerra contra el terrorismo, porque hace mucho más difícil para los políticos europeos defender la cooperación estrecha con EEUU que demanda la lucha contra el terrorismo. 

Invadir a Irak fue, indudablemente, un error mayúsculo en la “guerra contra el terror”. ¿Una retirada de Irak, por tanto, mejoraría la situación? La preocupación es que al-Qaeda ganaría fuerza en Irak y -tal como lo dice el presidente Bush- “nos seguiría hasta nuestra casa”. Sin embargo, parece poco probable que un grupo sunita pueda hacerse del control de un estado con mayoría chiíta -en particular, puesto que muchos sunitas iraquíes parecen estar volviéndose ahora contra al-Qaeda. Y aún después de las retiradas de las tropas de EEUU, las bases de al-Qaeda seguirían siendo vulnerables a los ataques estadounidenses.

A algunas personas les preocupa que al-Qaeda ganaría  en prestigio, si se viera que EEUU pierde en Irak. Eso es posible. Pero una retirada de EEUU debilitaría el argumento emotivo de que “los cruzados” están ocupando un país musulmán y retiraría las imágenes de los soldados estadounidenses en Irak de las pantallas de los televisores árabes.

Por eso, si el terrorismo es realmente la preocupación principal de la política exterior, la retirada de Irak tiene sentido. Sin embargo, es el momento para que EEUU reconsidere los conceptos convencionales post 11/9, que sostiene que toda la política exterior y la seguridad nacional de EEUU tiene que ser totalmente reestructurada para desarrollar la “guerra contra el terrorismo”.

El hecho es que a seis años del 11/9/2001 EEUU no ha experimentado otro ataque terrorista importante en suelo estadounidense.. Europa es  la que está expuesta a  mayores peligros, en gran medida, porque ofrece acceso más fácil.

Una retirada rápida de Irak, probablemente no haga mucho más vulnerable a EEUU al terrorismo. No obstante, sí podría traer otra serie de consecuencias no deseadas. Una de las ironías desagradables de la desgracia de Irak es que ha destacado el hecho de que la política exterior de EEUU tiene que incluir muchas más cosas que el anti-terrorismo.

Con la retirada  de las tropas  de Irak se corre el riesgo de empeorar varios problemas geopolíticos tradicionales, que han sido exacerbados por la invasión. Entre estos, el desarrollo como potencia de Irán, el riesgo de una guerra regional más extendida, el temor de una catástrofe humanitaria y la seguridad de los suministros de petróleo del Golfo Pérsico.

Ahora parece poco probable que el informe de Petraeus constituya el momento decisivo en el debate estadounidenses sobre Irak que muchos esperaban, hace solo unas semanas. Probablemente, se produzca alguna retirada modesta de tropas el año próximo. Pero las preocupaciones estratégicas tradicionales -que tienen relativamente poco que ver con la “guerra contra el terrorismo” todavía pudieran dictar que las tropas se mantengan en Irak durante los próximos años.

**

Brasil anunciará hoy aumento del crecimiento en el segundo semestre

Por Jonathan Wheatley

En Sau Paolo

Puede que Brasil tenga la oportunidad de sacudirse la imagen de ser el vagón más lento de las cuatro economías “BRIC”, con cifras de crecimiento para el segundo trimestre que se espera alcancen 5.5%, más del doble del promedio de los últimos 15 años. 

Mientras los otros tres -Rusia, India y China- hace tiempo vienen observando cómo crecen sus economías más rápidamente que las de sus pares en el mundo desarrollado, Brasil tradicionalmente ha estado más lento, a pesar de la promesa de un “espectáculo de crecimiento” por parte del presidente Luis Ignacio Lula da Silva, antes de su elección en 2002.

Algunos estimados previos a las cifras, que se darán a conocer hoy, sitúan el crecimiento en un ritmo de 6.9%, comparado con 3.7% el año pasado.

Sin embargo, existen preocupaciones en aumento sobre un retorno de las presiones inflacionarias, y muchos economistas dicen que el gobierno parece haber abandonado los planes de enfrentar la tasa del gasto que he sido de más de un tercio del producto interno bruto durante varios años, lo que indica el ritmo de crecimiento pudiera retardarse de nuevo en el mediano plazo.

La agricultura, los servicios y la industria han estado creciento rápidamente este año. La inversión ha sido fuerte, en particular, entre las compañias exportadoras que han avanzado con las inversiones que se iniciaron el año pasado.

Pero quedan inquietudes por delante. La inflación de los precios mayoristas en agosto estuvo cerca de 1%, mucho más alto que lo esperado, y un alerta sobre el aumento de la inflación de los precios al consumidor en los próximos meses.

Las cifras del gobierno  mostraron  la inflación al consumidor en 3.99%. Como resultado, muchas economías esperan que el banco central interrumpa dos años de recortes en las tasas de interés. La semana pasada quitó velocidad al ritmo reciente de recortes de 0.5% a 0.25%, lo que llevó la tasa Selic a 11.25% al año, inferior al 19.75% en septiembre de 2005. No obstante, el continuo aumento del gasto del gobierno  preocupa a los economistas.

**

La OPEP acuerda elevar  producción

Por Javier Blas y Ed Crooks

En Viena

La Organización de Países Exportadores de Petróleo acordó ayer martes incrementar su producción en 500,000 barriles al día en lo que dijo es un intento por sostener el crecimiento económico global, después del torbellino en los mercados financieros.

Es la primera vez en más de dos años que el cartel, que controla 40% de la producción mundial de petróleo acuerda aumentar su producción. La decisión se tomó cuando los precios se acercaban a un récord de US$80.

El incremento en la producción, que se produce a pesar de que los niveles reales de producción están ya 900,000 barriles al día sobre los límites oficiales de la OPEP, casi revierte por completo los recortes en la producción del año pasado de 1,7 millones de barriles al día.

El aumento tendrá efecto a partir de noviembre, previendo el pico de la demanda por el invierno en el hemisferio norte. La Agencia Internacional de Energía, el regulador de la energía de los países industrializados pronostica un salto en la producción de 2 MM b/d entre el tercer y cuarto trimestres.

Sin embargo, los precios del crudo subieron después del anuncio de la OPEP por fuertes compras especulativas. El petróleo en Estados Unidos se movió 22 centavos al alza, hasta US$77.71 el barril, a escasos pasos del récord histórico de US$78.77 el barril.

Addalla al-Badri, secretario general de la OPEP dijo que el cartel está preocupado por el impacto potencial de los altos precios del petróleo en mercados turbulentos.

“No deseamos añadir más problemas”, dijo. “Nuestro mensaje a los consumidores es que estamos preocupados, y nos importa, y esa es la razón por la cual estamos aumentando la producción”. Dijo además que la OPEP desea mantener el crecimiento global cerca de la tasa pronosticada de 5% por el Fondo Monetario Internacional.

Mohammed al-Aleem, el ministro actuante de Kuwait, dijo el lunes que los productores de petróleo tenìan una relación con los países consumidores. “Tenemos que cuidarlos, al igual que ellos nos cuidan a nosotros”, dijo.

Las negociaciones se desarrollaron en Viena, en medio del apoyo de los productores del Golfo, como Arabia Saudita e Irak, y la fuerte oposición de Venezuela e Irán. A Venezuela e Irán les preocupa que la demanda de crudo pudiera disminuir por la crisis subprima de EEUU, y expresaron que el cartel debería esperar hasta su próxima reunión en diciembre para decidir un aumento en  el suministro.

Arabia Saudita ha estado advirtiendo que la demanda de crudo hacia el final del año pudiera ser más fuerte que la proyección oficial de la OPEP. Al reino, el mayor productor de petróleo del mundo, y el miembro más poderoso de la OPEP también le  preocupa que la estructura actual de precios futuros del petróleo -en la cual los precios “spot” se están negociando por encima de los precios a largo plazo- estimule a las refinerías a reducir sus inventarios, lo cual crearía una demanda adicional más adelante este año.

La decisión de incrementar la producción de petróleo se produjo en medio de las presiones políticas de EEUU y otros consumidores líderes de petróleo. Sam Bordam, el secretario de Energía de EEUU, dijo que telefoneó a lo ministros del cartel petrolero y les pidió que bombeen más petróleo. “Los he instado a incrementar sus suministros”, dijo Bodman. “Ellos escucharon. Fueron corteses”.

La Agencia Internacional de Energía también reiteró su llamado a un incremento en la producción de la OPEP previendo el ya cercano invierno en el hemisferio norte, cuando la demanda suele dispararse. El pronóstico de la AIE de la demanda de petróleo saltaría de los 86,1 millones de barriles diarios actuales a 88,1 mbd entre octubre y diciembre, provocando una rápida caída en los inventarios, si la OPEP mantiene su producción sin cambios.

Aunque los delegados del cartel no ven una baja “dramática” en las reservas, sí ven un equilibrio más tenso entre el suministro y la demanda que un año atrás

Vera de Ladoucette, de Cambridge Energy Research Associates, dijo que la OPEP está frente a un operación delicada de ajuste.  “Por una parte,  no desea ser vista como un elemento que exacerba la desaceleración económica por precios más altos en el petróleo. Por otro lado, si la economía decae, un incremento en la producción sería contraproducente para  la OPEP, porque los precios del petróleo pudieran caer”, dijo.

VERSION IVAN PEREZ CARRION