Las tapas hispánicas

Las tapas hispánicas

En esta época de trastornos internacionales, escándalos financieros y crímenes por paga, conviene preservar la salud mental. Sin equilibrio psíquico no tendríamos posibilidad de sobrevivir en medio de tantos desmanes, corrupción administrativa, abusos policiales. Podemos, desde luego, recurrir al psiquiatra. Pero corremos el riesgo de que nos convenza de que nuestras anomalías son mayores de lo que son realmente. También es posible que nos recete fármacos psicotrópicos que nos mantengan en un estado de “amemación” perpetua. Hay personas que recomiendan practicar el “yoga”; otras estiman que es mejor hacer “un retiro espiritual” en algún monasterio. La gente, abrumada, a veces opta por las drogas narcóticas.

Sin duda, los españoles tienen costumbres sorprendentes: las procesiones de la virgen, los toros de lidia, el cante “jondo”, el baile flamenco, la paella valenciana y no sé cuantos “caldos espesos” para recuperar el gusto por vivir. Dentro de esa gama de costumbres hispánicas hay una que se lleva todas las palmas; a tal punto que no sabemos si es “una institución social” no descrita en la Constitución del Estado español: la taberna de tapas. En esta clase de establecimientos la gente bebe y come sin llegar a embriagarse, ni a hartarse. Que lo hagan algunos no quita lo principal: se reúnen para charlar y reír.

Durante una “sesión de tapas” se escuchan voces que no pueden ser oídas en una sesión espiritista. Dos copas de vino, teniendo en el estómago un trozo de queso y una loncha de jamón, abren el entendimiento de “asuntos encubiertos” por la política o el temor a no estar “a la altura de los tiempos”. La desinhibición producida por el alcohol y la energía aportada por las proteínas del jamón, hacen florecer la verdad en las conversaciones.

-Escuchando a los defensores de los indocumentados haitianos que viven en territorio dominicano, uno llega a creer que los franceses descubrieron América; que esta isla no se llamaba La Española; que su nombre verdadero es el de la panadería “La Francesa”. -El Presidente Maduro ha declarado que posee un bigote “igualito” al de José Stalin. Ahora beneficia de una “Ley Habilitante” que le permitirá gobernar mediante decretos. -Si fuera cierto habría que “inhabilitarlo con bigote y todo”.