La transición dominicana

La transición dominicana

ENRIQUE SOLDEVILLA
En la República Dominicana está ocurriendo un tránsito de la democracia representativa hacia la democracia participativa. Y en ese transcurso, como siempre ha ocurrido en la historia, lo viejo tiende a impedir el advenimiento de lo nuevo.

El reto de esa transición plantea un dilema cuya solución es crucial: o son superados los modos obsoletos de gestión política o el país quedará rezagado hasta perder su capacidad de actuación internacional, como ocurre lamentablemente con Haití, por citar sólo un ejemplo cercano a los dominicanos. Ese dilema tiene solución dentro de las estructuras de la democracia moderna, que es el sistema político que, a pesar de sus debilidades, ha demostrado una indudable capacidad de auto regeneración a través de la historia.

La adopción del nuevo código procesal penal en la República Dominicana es la piedra angular de la actual transición en el plano jurídico, en aras de administrar la justicia con transparencia en todas las etapas de un proceso y de respetar los derechos humanos. Como meta se procura también la profesionalización de la carrera pública, cuyo objetivo es conferirle continuidad al funcionamiento de los servidores del Estado, independientemente del partido gobernante; otro paso en la dirección modernizadora es la promulgación de la ley de libre acceso a la información. Muy vinculado a lo anterior, se intenta el fortalecimiento institucional del país, la eliminación de la práctica de favorecer a proveedores como pago a su clientelismo político y el respeto a la disciplina de las licitaciones públicas, sólo comprometidas con el bien común. Paralelamente emergen organizaciones de la sociedad civil como nuevos actores políticos de la democracia participativa.

En este proceso de institucionalidad y transparencia se legitima la independencia financiera del poder judicial, así como la creación del Departamento contra la corrupción administrativa, aspectos que van configurando el nuevo sistema operativo de la democracia moderna, convirtiéndose en algo así como un «Windows» sociopolítico del siglo XXI.

Millones de dólares son destinados cada año por los Estados Unidos y por la Unión Europea para la implementación de diversos programas cuyo objetivo es crear el ambiente jurídico, institucional y económico del nuevo paradigma de desarrollo democrático.

El cambio de escenario se hace más evidente y rápido cuando se rediseña el marco jurídico del Estado, pero la verdadera batalla debe se librada en la mentalidad de la gente y ese es un trabajo a largo plazo. Si bien la modificación de las reglas del juego contribuye a que cambien algunas maneras de jugar, el objetivo crucial es crear una congruencia entre las nuevas reglas y la actitud de los jugadores.

Asimismo una nueva ley de partidos políticos está en gestación para reglamentar las contribuciones financieras, públicas y privadas, a los partidos. Este es uno de los aspectos más controversiales de la teoría de la democracia porque si bien es fundamental la actuación pluripartidista en cualquier sociedad, la subvención estatal de las organizaciones políticas se convierte en fuente de clientelismo y corrupción, deformaciones que obstaculizan el progreso y perjudican a toda la sociedad. Destinar una partida presupuestaria al subsidio de los partidos políticos es el círculo vicioso del cual la democracia no ha querido salir. La superación de ese círculo vicioso puede producirse si se fortalece la conciencia diferenciadora entre sistema político y administración gubernamental. Es un error creer que los ministros y funcionarios públicos administran al sistema: es el sistema quien reglamenta y determina la gestión gubernamental.

El salto cualitativo de la transición dominicana se producirá, dentro del nuevo «Windows» de la democracia participativa, cuando quien controle el «mouse» apriete una tecla para eliminar la manutención estatal de los partidos políticos, a fin de que los ciudadanos voten por aquellas formaciones políticas que, sin posibilidad de lucro, beneficien con altruismo al sistema, que es el espacio posible donde la gente deposita sus esperanzas de desarrollo y bienestar.

hsoldevilla@hotmail.com