La separación de siameses

La separación de siameses

Desde el punto de vista médico, los siameses son el fruto de la separación incompleta de los dos embriones procedentes de un único huevo fecundado. O, lo que es lo mismo, gemelos monocigóticos. El fenómeno se produce en los primeros 15 a 20 días de la gestación.

Los especialistas difieren a la hora de determinar la incidencia de esta alteración de origen embriológico. Se estima que su frecuencia oscila entre uno de cada 50,000 partos y uno de cada 20,000. Está comprobado que es más común en la raza negra, aunque se desconoce cuál es la causa. Lo que sí se sabe es que el 70 por ciento de estas formaciones dobles es del sexo femenino.

El 40 por ciento de los hermanos siameses mueren intra útero, 35 por ciento fallece en los primeros días de vida, y el resto vive en función de las operaciones a los que son sometidos, ya que un porcentaje elevado de los gemelos presenta malformaciones.

Los puntos de unión entre los dos hermanos pueden ser tejidos, como huesos, e incluso órganos. Según el lugar donde se encuentren, dan nombre a distintas formaciones:

Toracópagos: son los siameses más comunes. Están unidos por el tórax y la región supraumbilical.

Craneópagos: los más inusuales, están unidos por los huesos parietales y occipitales.

Pigópagos: unidos por la región sacrocoxígea.

Prosopópagos: por la cara, e

Isquiópagos: por la región isquiática.

[b]SEPARACION[/b]

Históricamente, el primer caso documentado de siameses es el de las hermanas Mary y Eliza Chulkhurst, que nacieron en el 1100 en Biddenden, Colorado de Kent (Inglaterra), y vivieron 34 años. En lo que respecta a la separación de gemelos acoplados, la primera operación conocida tuvo lugar en 1689, para separar dos hermanos unidos por el ombligo. Desde entonces, la literatura médica ha referido más de 250 intervenciones exitosas.

Antes de realizar la separación, se hace un estudio exhaustivo para determinar que órganos están completos y ver si la intervención es viable, pues a menudo la cirugía implica la muerte de uno o de los dos gemelos. La operación no es posible, por ejemplo, cuando se trata de gemelos dicéfalos con un solo tronco, o de monocéfalos con cuatro extremidades superiores y cuatro inferiores.

Según los expertos, los mejores resultados se obtienen si la intervención tiene lugar entre los 5 meses y el año de vida. Esto, por supuesto cuando no está en peligro la vida de uno de los dos hermanos, porque en caso contrario hay que actuar precozmente y tratar de salvar, si no a la pareja, sí al bebé que tiene más posibilidades de sobrevivir.

Además de la intrínseca dificultad quirúrgica que entrañan por si mismas, las separaciones de siameses plantean también otros problemas de infraestructura, como son la intervención de un equipo multidisciplinario doble de profesionales –anestesiólogos, cardiólogos, neurólogos– e incluso la necesidad de utilizar una mesa de quirófano de un tamaño especial para que quepan en ellas los dos hermanos.

[b]AVANCES MEDICOS[/b]

Gracias a los avances anestésicos y quirúrgicos, el éxito de estas operaciones ha crecido enormemente en los últimos 50 años. Las nuevas técnicas de imágenes médicas, como la resonancia magnética, permiten a los doctores delimitar mejor los órganos y tejidos de cada niño, hasta el punto de poder seguir y separar los tramos de médula espinal en los casos en los que ésta aparece compartida y entrelazada.

También modernas técnicas quirúrgicas permiten el reparto seguro de los órganos dobles, así como la construcción de dos a partir de uno. Por ejemplo, no resulta complicado fabricar un par de vejigas o dos tramos de intestino a partir de uno.

La ciencia del transplante también sale en auxilio de estos niños, pues cabe la posibilidad de que uno reciba un órgano donado. Incluso, el hígado se puede dividir e implantar una mitad en cada gemelo. Por su parte, los dermatólogos son capaces de fabricar piel en los laboratorios para implantarla allí donde falte, y con la ayuda de expansores de tejido cubren amplias zonas corporales que han quedado a la intemperie tras la intervención.

Ciertas partes corporales son reconstruidas con prótesis. Hay niños a los que se les ha implantado prótesis de cadera e incluso brazos y piernas mecánicos. Los cirujanos plásticos pueden hacer auténticas obras de arte en las partes deformadas.

Una vez separados, la sobrevivencia de los siameses simétricos (completos) es de 53 por ciento y de los asimétricos (incompletos) llega a un 90 por ciento, ya que se suele tener que optar por uno de los bebés. Generalmente, los niños tienen que ser sometidos a sucesivas cirugías que en ocasiones se distancian en el tiempo unas de otras.

[b]FUSION MORTAL[/b]

Un fenómeno cuya génesis está relacionada con la de los gemelos acoplados es el de las llamadas duplicaciones incompletas asimétricas. En la mayoría de los casos, los dos miembros de estas formaciones nacen muertos, y los pocos que sobreviven suelen fallecer a las pocas horas de nacer.

Los lugares de unión más frecuente entre los hermanos son las regiones cervical, torácica, abdominal y pélvica, y suele aparecer un individuo relativamente bien desarrollado (autósito) junto a un organismo deforme (parásito) que, a veces, presenta extremidades.

En los casos extremos, que reciben el nombre de fetus in fetu, el parásito se desarrolla dentro del cuerpo del autósito; es decir, un gemelo contiene al otro. Un ejemplo de este último caso es el de una niña estadounidense que llevaba en el abdomen otra hermanita.

[b]LOS GEMELOS DE SIAM[/b]

El origen de la palabra siamés procede de Chang y Eng Bunker, dos gemelos xifópagos –unidos por el esternón– que nacieron en Siam, nombre antiguo de Tailandia, en el año 1811.

En 1829, Chang y Eng se trasladaron a Estados Unidos y, más tarde, fueron contratados para ser exhibidos como una atracción en el circo de Barnum, en el que eran presentados con el sobrenombre de “los hermanos siameses”.

Convertidos después en granjeros, los Bunker, que murieron a la edad de 64 años, se casaron con dos hermanas y tuvieron, en total, 21 hijos. En lo cotidiano, por su condición de inseparables, organizaron su vida residiendo 3 días en casa de uno y 4 días en casa del otro.

Debido a la connotación circense con la que nació la acepción del término siameses para designar a dos hermanos unidos, hoy los especialistas prefieren utilizar la expresión “gemelos acoplados”.