La primavera política dominicana anticipada

La primavera política dominicana anticipada

Hace unos meses escribí un artículo en este mismo matutino titulado «La primavera dominicana con el cambio de mayo » donde planteaba que en nuestro país se venía generando un proceso de renovación política representado por el movimiento liderado por Luis Abinader y el pujante Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Ya esos movimientos renovadores los vimos brotar en diversas manifestaciones en países árabes, en Francia, en el lejano pasado de Checoslovaquia, en formas algo desacertadas recientemente en algunos lugares de América Latina. Algunos les han dado el nombre de Primaveras. Aquí acabamos de ver brotar la Primavera dominicana con una característica diferente a la mayoría de los movimientos que recordamos en otros países… Nuestra Primavera política sale en plena época del invierno dominicano y se adelanta al mayo primaveral de nuestras elecciones presidenciales. El detonante a este adelanto? una grave amenaza a la democracia y al proceso electoral venidero preparado por fuerzas oscuras enemigas de la democracia. ¿Sus caracteristicas? Un movimiento dominicano formado por una juventud de clase media, estudiantil y sana, antes indiferente a la política, y en una actitud totalmente pacifista y civilizada sin quemar un neumático ni romper un cristal de un carro. Esta juventud ha ido ganando simpatías de toda esa capa silente de la sociedad dominicana que está harta de la manipulación política. Se trata un un movimiento masivo y espontaneo de gente con sentido patriótico decidida a votar por el cambio auténtico en este mayo venidero.
No sospechábamos que la olla de presión iba a explotar tan rapidamente. Bastó esta provocación para que se produjera ese destape irreversible que se ha ido orientando alrededor de quien puede ofrecer un cambio en base a propuestas programáticas y concitando un nuevo liderazgo nacional encarnado en una nueva clase gobernante con una autentica vocación democrática y de trabajo para sanar un país que todos amamos entrañablemente, y que se llama República Dominicana… y que todavía estamos a tiempo.

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