La otra cara  del chocolate

<SPAN>La otra cara  del chocolate</SPAN>

Pese a que distintos estudios apoyan la tésis de que el consumo de chocolate, en especial del amargo, aporta beneficios para la salud, no son pocos los especialistas los que creen que, en realidad, nos encontramos en las primeras etapas del conocimiento de sus propiedades nutritivas y, sobre todo, de los efectos de los distintos componentes químicos que posee.

En este sentido, lo que se conoce hasta el momento, como lo relativo a la actividad antioxidativa, bien pudiera ser atribuído a distintas categorías de alimentos por igual, además del cacao.

Es por ello que los expertos, que hasta ahora se han manifestado con respecto a los distintos estudios publicados, prefieren mostrarse cautos, cuando no abiertamente escépticos. Por ejemplo, desde la Asociación de Dietética y Nutrición británica se desaconseja el consumo de chocolate durante el embarazo, especialmente si se toma más de la cuenta debido a su aporte calórico. Desde esta entidad, así como desde otras muchas de talante similar, se entiende que una ingesta en exceso puede llevar a un sobrepeso “nada recomendable”.

Pero la principal precaución, además de la obvia citada anteriormente, proviene de los mismos estudios que revelan efectos positivos. Si bien el contenido en flavonoides contribuye a prevenir enfermedades cardiovasculares, otros componentes, como grasas saturadas, ejercen un papel contrario por su incidencia en mayores niveles de colesterol. De ahí, que la única recomendación en la que hoy por hoy coinciden todos los expertos sea la moderación: el chocolate puede formar parte de una dieta diaria siempre y cuando esta sea equilibrada y no se tome en exceso. Dicho de otro modo: para quien le guste o sienta deseos de cacao o derivados, mucho mejor una tableta que dos.