La lección de los incendios forestales

La lección de los incendios forestales

LEANDRO GUZMÁN
Los recientes incendios forestales, todavía no controlados a pesar de los esfuerzos realizados por las autoridades, nos obligan a retomar un tema acerca del cual hemos hablado en numerosas ocasiones, que es el relativo a la necesidad de fomentar y proteger nuestros recursos naturales, especialmente, los bosques de montaña, donde nacen nuestros principales ríos que nutren las presas.

En los últimos 20 años hemos insistido en la necesidad de aprovechar esos recursos hídricos, con la construcción de represas capaces de satisfacer demandas de gran necesidad para importantes núcleos poblacionales que necesitan riego en los campos y agua en las ciudades, sin dejar de mencionar la electricidad que sirve en ambos casos.

Hay que admitir que en el tiempo transcurrido se han aprovechado parcialmente las cuencas hidrográficas más importantes, pero sin dársele prioridad a la repoblación forestal que es la que garantiza que las aguas represadas para satisfacer las necesidades mencionadas, puedan cíclicamente mantenerse de conformidad con los estudios hidrológicos que se han hecho.

Esta es una situación que se agrava con los incendios forestales, que disminuyen el bosque y, por lo tanto, la retención de aguas disminuye drásticamente, dando paso a la erosión que es depositada en los embalses cuando hay grandes precipitaciones, seas por fuertes lluvias naturales o las que se registran con el paso de huracanes o ciclones, a los cuales está expuesta la República Dominicana desde el 1 de junio hasta el 30 de noviembre de cada año. Esa erosión o arrastre de sedimentos, que constituyen parte importante de la capa vegetal, contribuye a la sedimentación de las presas, reduciéndose así substancialmente su vida útil.

Pero la erosión no solo provoca ese problema, sino que conspira contra la capacidad de control de avenidas en épocas de torrenciales lluvias, porque los embalses, al disminuir su capacidad por la acumulación de sedimentos, se inhabilitan para recibir esas grandes volúmenes de agua a tal punto que incluso pone en peligro la estructura misma de la presa, sobre todo cuando se trata de presas de tierra.

Estos incendios forestales dejan una gran lección, consistente en la necesidad de que el Gobierno piense seriamente en formar el personal técnico capacitado que sea capaz de delinear y poner en práctica planes concretos para afrontar emergencias como las que se han presentado y que no han sido superadas. Uno se pregunta, ¿cuántos peritos forestales hay en el sector público? ¿Cuántos dasónomos? ¿Cuántos especialistas en control de incendios? ¿Cuántos en control de plagas para proteger los árboles y sanear a los que están afectados por ellas? ¿Cuáles son los equipos de que se dispone, cuando hemos tenido que apelar a la ayuda extranjera y solamente Venezuela respondió?

Hay que reconocer que la sequía es una permanente amenaza, para no entrar en especulaciones acerca de si detrás de los incendios forestales se esconden o no manos criminales, capaces de provocar caos en los recursos forestales para luego aprovecharse, como ha ocurrido en el pasado.

Sea como fuere, el asunto es que de ahora en adelante hay que tomar más cuidado y vehemencia la necesidad de fomentar el bosque, protegerlo, aprovechar en su máxima dimensión los recursos hídricos de que disponemos, que dicho sea de paso han venido disminuyendo por la falta de atención a la floresta.

Si los diferentes gobiernos que hemos tenido en los últimos 30 años hubiesen escuchado las voces de advertencia relativas a estos temas, serían incalculables los millones que se habrían ahorrado. Hoy día, construir una presa no tienen el mismo costo que hace 30 años, ni éste será el mismo dentro de cinco o diez años, según se posponga esa solución para aprovechar los escurrimientos que tenemos. Pero hay que advertir que las fuentes de agua podrían seguir desapareciendo si no se apela a la reforestación, en aquellos casos en que sea absolutamente necesario, siempre bajo la lupa de las recomendaciones técnicas.

En todo este proceso nos parece útil recomendar que en cada paso que se de, debe tomarse en cuenta la integración de las comunidades, proporcionándoles el apoyo logístico necesario, sin discriminaciones de ningún tipo.