La Isla Fascinante

La Isla Fascinante

Un domingo, a finales de marzo o de abril de 1952, asistí, en la CMQ, al programa La Universidad del Aire.

Bajo la dirección del doctor Jorge Mañach aquel programa era la más prestigiosa tribuna radial de Cuba. Esta vez,  los panelistas y el director analizaban, bajo el tema, -Cómo nos ven Otros-, libros y escritos de intelectuales extranjeros que habían pasado por Cuba y escrito sobre ella.

Aquella tarde analizaron un libro del doctor Pitaluga, un ilustre médico italiano, y luego pasaron a comentar sobre el recién llegado libro de Juan Bosh, “Cuba la Isla Fascinante”. El libro de Bosch había sido editado en Chile, supongo que semanas antes, pues el escritor había tenido que ausentarse de Cuba luego del golpe de Estado del General Batista contra el Presidente Prío Socarrás, el 10 de marzo de ese año 1952.  Bosch era secretario del Presidente Prío. Su secretario particular. No era este un cargo de significación política pero, de todos modos, el escritor no fue bien visto por los golpistas y tuvo que marcharse. 

Políticos importantes sí eran en esos años, en Cuba, otros dos dominicanos muy vinculados al Presidente Prío. Uno era Enrique Cotubanamá Henríquez, (Cotú), Representante a la Cámara y cuñado del Presidente. El otro era el periodista René Fiallo, hijo del poeta Fabio Fiallo, un muy fogoso comentarista radial.

Con estos tres dominicanos tan cerca del Presidente de la República, fácil es entender que el ambiente, en lo político, era en Cuba muy favorable a los exiliados antitrujillistas. No tanto en lo económico porque, a decir verdad, los exiliados dominicanos encontraban más fácilmente trabajo aquí en Estados Unidos o en Venezuela, donde algunos hasta alcanzaron fama y fortuna.

Yo viví  poco tiempo de ese ambiente, pues llegado allí a mediados del año 50, ya  en marzo del 52, se había acabado lo bueno. No obstante, recuerdo haber asistido en la casa de Bosch, en Arroyo Naranjo, a dos importantes reuniones del PRD, en una de las cuales estuvo presente Rómulo Betancourt, así como también otros, de ese tiempo, ilustres líderes políticos. En los años que  Bosch vivió en La Habana  y yo pude apreciar esto, al menos en los dos últimos, él fue siempre un celebrado autor. Sus cuentos y otros importantes escritos eran leídos y comentados por importantes intelectuales de entonces. Sus artículos peridiodísticos aparecidos con mucha frecuencia en el muy popular semanario Bohemia eran leídos y comentados a nivel de pueblo. Así que quizás no sea muy exagerado decir que Juan Bosch fue, en ese tiempo en La Habana, algo así como un aplaudido artista.

Y además de lo antes dicho, el escritor se había casado con una cubana. Todo esto hace que algunos, leyendo “Cuba, la Isla Fascinante”, nos demos cuenta que este libro muestra, además de la gran erudición del autor y su acuciosa investigación del pasado y el presente de la Cuba de entonces, muestra, enfatizo yo, su afectuosa apreciación de la isla  y su gente.

Lo demás esta claro, lo dirá  nuestro grande amigo el doctor Marcos Antonio Ramos.