La industria de medios en la era del Internet

La industria de medios en la era del Internet

Comentario Editorial
Para aquellos de la industria de medios, ya quedan pocos lugares estables donde trabajar. Las compañías de música, las redes de televisión y radio, los periódicos y las revistas están enfrentando todos cambios, en la medida que el Internet modifica la forma en que las personas reciben la información y el entretenimiento. La industria se ha unido a otros que están siendo virados al revés por la tecnología.

Es tentador para los que hacen música o escriben noticias esperar que la revolución se modere pronto. Después de todo, ya el mundo experimentó una burbuja en el Internet que prometía un cambio enorme, pero que terminó en una caída de la bolsa de valores. Sin embargo, la segunda ola de incursión del Internet está dando pocas señales de estarse aplacando. En todo caso, es probable que se vuelva más potente en 2006.

Las compañías de música fueron las primeras en sentir los efectos del Internet.

Las sorprendió la descarga digital de música y la tolerada descarga y piratería, que se hicieron indiscernibles. Otras compañías de medios están siendo ahora sacudidas de manera similar y están batallando por ajustarse a una nueva forma de hacer negocios.

Los periódicos no solo están sufriendo porque las personas obtienen más información en el Internet y la televisión, sino que también están perdiendo anuncios clasificados a favor del Internet. Esto ha tenido un efecto particularmente duro en los periódicos locales. Grupos vulnerables en Estados Unidos y el Reino Unido, incluyendo Knight Ridder y Northcliffe Newspapers están en venta.

Las compañías de radio y televisión no han experimentado esa pérdida de publicidad, pero tienen una fuerte batalla para mantener entretenida su audiencia. Más personas desean ahora ver y oír en su tiempo propio que de acuerdo con el programa de una red determinada. La popularidad de los «podcasts» y descargas de vídeo señalan la forma en que se está moviendo la industria.

Un hilo conductor en todo esto es que los productores de contenido -desde noticias hasta telenovelas- están perdiendo su asidero en la distribución. El Internet se ha convertido en una vasta red para la distribución libre de todo tipo de contenido. Ya usted no necesita comprar periódicos para leer las noticias, o mover el dial del radio para escuchar una transmisión determinada. La voz solitaria del vocero del pueblo ha cedido el espacio al parloteo en las redes de banda ancha.

Esto crea una serie de desafíos para los que han hecho un negocio a partir de la venta de contenidos a través de redes de distribución estrechamente controladas. No solo tienen que encontrar una forma para adaptar lo que hacen a un mundo más abierto, sino que están surgiendo nuevos competidores, desde compañías pequeñas hasta individuos con sus «weblogs» y «pods».

La lección primera, como mostró la experiencia de las compañías de música, es que es inútil resistirse. Estas compañías perdieron mucho tiempo al principio tratando de ignorar la música en la Red y después, tratando de hacerlas trabajar exactamente como ellas preferían. Fue necesario la participación de un observador externo, Steve Jobs, de Apple, para que diseñara un modelo de negocios nuevo y atractivo y obligara a los competidores de la industria a adecuarse.

Hay una segunda lección en la industria musical: que el cambio no simple significa destrucción. Las compañías de música que han acogido la revolución con todo corazón están teniendo crecimiento, de nuevo, si bien de una base más baja que hace unos años. Las oportunidades de ingresos se expanden cuando las personas pueden conseguir su música cuando y de la forma que lo desean.

El hecho de que la distribución se esté haciendo más abierta no elimina el valor del contenido bueno. Quienes buscan en Google o recorren el Internet buscando cosas que quieren leer y mirar, no experimentan los algoritmos ocultos. Esto indica que las compañías de medios que navegan por el nuevo mundo adecuadamente, al menos, lo pueden hacer tan bien como antes.

La diferencia está en que se puede enfocar un reflector de luz en el contenido que no resista la competencia. En el pasado, las redes cerradas de distribución le facilitaban a los productores monopolios pequeños: la gente compraba los vespertinos locales porque era la única forma de leer las noticias locales, encontrar los horarios de los cines y revisar los clasificados. Ya eso no es así.

Ya sea que pagan para ver anuncios o se suscriban, la gente seguirá buscando noticias interesantes y entretenimiento original. Alguna les llegará en forma de noticias, de los «blogs» y otros «contenidos generados por los usuarios», pero mucha de esta información será investigada, escrita y editada en la forma tradicional. Habrá mayor competencia e incertidumbre en el nuevo mundo, pero algunas cosas seguirán siendo lo mismo.

(Versión: Iván Pérez Carrión)