La Fortaleza San Luis

La Fortaleza San Luis

UBI RIVAS
El 06 de septiembre último y como consecuencia de un proyecto de la cosecha del mayor general EN arquitecto Gustavo Jorge García, se procedió a inaugurar la Galería de Héroes de la Restauración, en conmemoración del asalto por los líderes de la Restauración a esa guarnición en poder de los españoles. Fue la primera vez que se concibió el proyecto de honrar a los adalides de nuestra gesta restauradora, de donde surgió el nacimiento de la Segunda República, habida cuenta que la primera, surgida el 27-02-1844, fue tronchada por quien precisamente la propició, el general Pedro Santana, incurriendo en el proditorio y cuestionable gesto de la anexión a España.

La Fortaleza San Luis es el único edificio colonial del Primer Santiago de América que sobrevivió a las veces que por diferentes motivos, incendios, terremotos, arrasó con todos los demás, iniciándose su construcción en 1674 a instancias del gobernador Ignacio Zayas Bazán.

En el boulevar que se inauguró en la fecha citada, se erigieron bustos a los principales protagonistas de la gesta restauradora, Pedro Antonio Pimentel, Gaspar Polanco, José Antonio Salcedo, Gregorio Luperón, Santiago Rodríguez, Benito Monción, al Padre de la Patria Juan Pablo Duarte y a los trinitarios Francisco Sánchez del Rosario, Matías Ramón Mella y… a Pedro Santana.

El general Jorge García adujo para explicar la colocación del busto del general Santana que se dispuso atendiendo a sus méritos como soldado, no como anti-restaurador por excelencia, déspota por naturaleza y anexionista por racista.

El resumen de su descreencia de una República Dominicana viable, excenta de una coyunda foránea, que lo condujo a la acción excecrable de la anexión, su despotismo primitivo que motivó su decisión de enseñarse contra los Trinitarios todos, fue su racismo hacia el negro haitiano.

No de otra manera podría explicarse su obsequiosidad hacia Estados Unidos, Francia y finalmente a España en procura de un soporte para no viabilizar una República Dominicana libre, soberana e independiente, sino poner un dique al haitiano, que de haber sido blanco, no hubiese sido necesidad de procurar una protección tan distante.

Incierto, desnaturalizado, epidérmico es el criterio de que la Anexión fue un suceso trágico donde solo intervino una voluntad, que inclusive consigna la canción patria, preñada de anti-santanismo, que condujo a Emilio Prud-Homme a escribir: “Y si pudo inconsulto caudillo/ de otras glorias el brillo empeñar”, cuando una acción de esa envergadura era justo imposible realizarla solo, sino con el concurso de los poderes fácticos enquistados en la economía de entonces, de la cual el general Santana fue su máximo representante y garante.

El propósito del mayor general Jorge García con incluir en la Galería de Héroes en la Fortaleza San Luis de Santiago de los Caballeros, es reconocer sus méritos como soldado, demostrados en Las Carreras, el 19 de marzo y todas las veces que la psiquis atribuladas de la reducida comunidad que éramos entonces, acudió presurosa y rogatoria a los confines de El Prado, para calmar sus temores, para los cuales el general Santana fue un auténtico ansiolítico.

Es el mayor general (r) José Miguel Soto Jiménez quien ha logrado el más acabado perfil siquiátrico del general Santana en su obra El Corrido de los Taitas, sintetizado en una tonadilla rural, expositiva de la reducida siquis del ámbito de entonces, que entonaba:

“Jojó/cojo el machete/jojó/ya amaneció/jojó me aguaita el pleito/jojó pa´ya voy yoy/jojó, sino Pedrito/jojó, fue el que mandó/jojó, y si él me manda/jojó, yo dejo to/ jojó…

Esa era la expresión de peonada de El Prado, pero que se consubstanciaba y acoplaba perfectamente con los entes pueblitas, la reducida élite económica y la más teducida intelectual asomada por las figuras censurables de los Tomás Bobadilla y Briones, Manuel María Caminero y Gabriel Moreno del Christo.