La delincuencia infantil en la Academia de Ciencias

La delincuencia infantil en la Academia de Ciencias

Tuvimos el alto honor de presentar un enjundioso libro sobre la delincuencia infantil y deseo compartir parte de estos juicios con mis siempre amables lectores. Tengo el alto honor esta noche en esta augusta Academia de Ciencias, de presentar la obra “Niños o menores infractores de la ley. Estudio de criminología juvenil”, de la autoría del distinguido abogado, Dr. Héctor Dotel Matos y publicado por esta institución científica. Este libro tiene su origen en razón de que el autor cursó estudios de postgrado en la prestigiosa universidad francesa de Poitiers, donde estudió el gran filósofo Descartes; en la oportunidad se recibió de Doctor en Derecho de la Infancia, lo que lo hace una autoridad en esta rama.
El prominente abogado nos entrega esta noche su obra número 16. Finamente editada por la Editora Búho, la obra consta de cuatro partes esenciales, divididas en capítulos, los cuales versan como sigue: la primera parte “Antecedentes históricos”, consta de ocho capítulos; la segunda parte “Infracción Juvenil y Violencia”, consta de seis capítulos; la tercera parte “Estudio Clínico de las Conductas Culpables del Adolecente”, es distribuida en ocho capítulos, luego la “Bibliografía General” donde revisa 168 referencias y finalmente los Anexos, donde nos muestra la Ley No 136-03, que es el Código de Protección de los Niños, Niñas y Adolecentes.
Si bien la era de la abundancia debería estar al alcance de las mayorías, en la humanidad, sin embargo, un pequeño número de países – y personas-, se tornan más ricos mientras la otra mayoría permanecen sumidos en lo que los economistas llaman “el círculo vicioso de la pobreza”. El analfabetismo, las enfermedades, la mala educación, las carencias, han embrutecido a la mayoría de los habitantes del globo terráqueo, coexistiendo en países como en el nuestro las más suntuosas riquezas, junto a la más abyecta pobreza.
El talentoso autor, en esta obra se hace portavoz de la defensa de los niños y jóvenes conquistados para el mal, de los derrotados sociales. Lo cito: “Reeducar a un menor no es solamente provocar en él ciertos automatismos de base; es asociando la acción del medio a la del niño, educarlo poco a poco a su condición de hombre libre, conducirlo a descubrir en él las razones y las fuerzas de sus adhesiones y de sus negativas”. Es solo un ejemplo, de todo lo que nos dice esta obra que comentamos. Solo una persona indolente, con un pobre sentido de la historia y de la realidad social que hoy vivimos, puede ver con indiferencia cómo la liquidación de los verdaderos valores morales llevan cada vez con más frecuencia a esos desamparados niños y jóvenes a delinquir.
La excelencia del hombre de ciencia individual no cambia mucho con el tiempo, lo que sí varían son: mayores conocimientos, su entorno y su fuerza.
No puedo yo decir que el Dr. Héctor Dotel Matos, sea mejor abogado que Marco Tulio Cicerón de la antigua Roma, que Edward Coke de la rancia corte inglesa, o que el Barón de Monstequie el portento francés, o de época más reciente que sea mejor que el prominente abogado español Eduardo García de Enterría, ni pretendemos insinuar que esta obra sea superior al Evangelio según San Mateo, ¡no! Pero esta noche asumo, que estamos ante la evidencia de que el conocimiento científico aumenta con los años y que sin ninguna duda asistimos a -un antes y a un después- de la valoración jurídica y social del triste pero felizmente pequeño segmento de la niñez infractora. Hoy el autor honra con gran sabiduría a esa justa dama de la venda y la balanza, al entregar este aporte a sus colegas y a la sociedad, obra jurídica trascendente que será objeto satisfactorio de estudio y de auxilio profesional.
Al “afrancesado” autor, de limpia y clara inteligencia, lo comparo por este libro con Monsieur Myriel, el obispo de Digne, quien en la obra “Los Miserables”, del famoso hijo de Francia Víctor Hugo, es el que ayuda al descarriado joven Jean Valjean a cambiar su vida para el bien. Defensor tenaz de la “prosapia”, él ejerce esporádicamente su capacidad discriminadora por saberse docto, pero siempre basado en el doble imperativo de la verdad y el amor, que lejos de excluir estos elementos en su producción, minuciosamente logra conciliarlos en un estilo “paternal” casi epistolario y hace que se contemplen de frente ambos elementos, derivando en lo que se me antoja llamar una “filosofía jurídica”, con profundidad cartesiana por herencia cósmica, en el más extenso e insondable sentido. Deseamos felicitarlo por este nuevo aporte, que aumenta su ya de por sí profuso legado intelectual, hoy con un tema de inmarchitable actualidad, “la delincuencia juvenil”, importante obra que esta noche honrosamente, nos ha tocado prodigar sus bienes. ¡Muchas gracias!