La delincuencia

La delincuencia

POR VICTOR GULIAS
Aumenta cada día el índice de delincuencia en el país. Atrás quedaron los tiempos en que se podía salir a pasear, tranquilamente, por calles, barrios, pueblos y avenidas, sin temor a ser asaltado, peor aún, a perder la vida.

Bajo el negro manto y la complicidad de los eternos apagones, alimentados por un crecimiento desempleo, la presión inflacionaria y la falta de esperanzas, cientos de jóvenes y adultos se lanzan a las calles a atracar, robar, asaltar, arrancar cadenas, carteras y celulares y a cometer todo tipo de delitos.

Este país no estaba acostumbrado a ver ejecuciones y matanzas que rara vez son esclarecidas. Al dominicano le conmueve cuando matan inocentes, cuando vemos en la prensa, escuchamos en la radio o presenciamos por televisión el creciente número de crímenes, asesinatos y violencia en general que nos azota.

Para una nación que vive prácticamente de la actividad turística, frenar la delincuencia, es vital pues ningún turista quiere ir a pasear a tierras extrañas, para recibir el susto de su vida, siendo atracado o para perder la vida en incidentes callejeros ligados a la delincuencia.

Las violaciones, los asaltos y atracos en carros públicos, la violencia en todas partes, se ha apoderado del país y la autoridad policial parece no ser suficiente, parece de recursos y alberga en su seno un personal mal pagado, mal equipad y con escasa moral para perseguir el delito.

El Estado Dominicano tiene que hacer conciencia, y adoptar la voluntad política, de que hay que invertir en la Policía Nacional, depurar su personal, subirles sustancialmente el sueldo, establecer el pago por tiempo extra de trabajo, equipar totalmente la institución, dotarla de mayor apoyo legístico, transporte, combustible, comunicaciones, chalecos antibalas, armas largas, cortas, automáticas y semi-automáticas y dar el necesario entrenamiento a sus miembros, toda vez que incrementar el número de efectivos.

Al mismo tiempo, para hacer frente a la creciente inseguridad en las calles, hay que integrar a los barrios y ensanchez a los planes de cooperación y vigilancia sin que ello signifique crear fuerzas parapoliciales, se debe contar con la ciudadanía, para ser eficaces en el combate al delito.

No es ocioso establecer, bajo supervisión y conjuntamente con la Policía, Comités Barriales de Vigilancia y Seguridad, donde los vecinos se integren a las tareas de auto-protección y asistan a la uniformada, estando alertas frente a cualquier acción o hecho criminal o delictivo en general.

La Policía, por sí solo, no puede. El país posee una población en aumento y son miles los barrios que, sin planificación, se forman, con callejones de difícil acceso, ventas de drogas y desempleo, que incentivan la delincuencia. Son múltiples las causas de ese deterioro moral, pero debemos frenarlo a tiempo, pues mañana, será demasiado tarde.

La familia dominicana tiene derecho a transitar por calles seguras, dormir y descansar con tranquilidad, en orden, sin temor a ser asaltados o morir víctimas de un atraco. La Policía Nacional y el Estado en su conjunto, están en el deber, y es su responsabilidad, garantizar un duro y eficaz combate a la delincuencia, pero la población tiene que cooperar con las autoridades, para todos juntos, derrotar la creciente delincuencia que a ratos se apodera de nuestras calles, ciudades y pueblos.