La delicuencia en niños 

La delicuencia en niños 

Caso grave y de suma trascendencia en nuestra sociedad. Son alarmantes las cifras de niños que delinquen y la gravedad de los actos que cometen da terror.

Unos de los aspectos a reflexionar sobre este tema es cómo el Estado y sus instituciones han demostrado fallas en la educación y contención de los menores delincuentes. Sin embargo, el derecho es dinámico, y las leyes cambian a medida que revoluciona la sociedad. Pero a pesar de esto, aún vemos como da la impresión que los derechos humanos de los delincuentes están por encima de los derechos humanos de las víctimas.

Es preciso reconocer que un delincuente no nace delincuente, se hace, lo hace el entorno, las experiencias y la forma de vida. El mundo ha cambiado, la sociedad ha cambiado, y los niños han cambiado. Los niños de hoy no son los niños de hace 40 años, la madurez para comprender lo bueno de lo malo de sus actos la alcanzan con mucha mayor rapidez.

Expertos advierten que la infancia es clave para que se desarrollen conductas violentas. ¿Por qué alguien que apenas está dejando la infancia puede torturar y asesinar como si se tratara de un vídeojuego? La mayoría de ellos no saben ni siquiera leer ni escribir, pero sí son lo suficientemente inteligentes como para planificar un atraco.  Y muchas veces, esos “niños” son los que llegan a ser jefes de pandillas o bandas, de gran respeto, donde hasta hombres son capaces de doblegarse por obedecerles.

Hasta hace algunos años se creía que la violencia extrema tenía origen en un abuso físico o sexual. “Nuevos estudios muestran que también tiene una gran influencia el abandono afectivo”. Estos niños en su gran mayoría han sufrido desde bebés de “negligencia emocional”. Es decir, no tuvieron una figura de apego que los hiciera sentirse seguros, que les mostrara interés, y esta apatía afectuosa provoca seres humanos con mayor predisposición a ser violentos, les causa alteraciones en el cerebro, específicamente en la zona orbitofrontal derecha, área que se especializa en el reconocimiento de las emociones de los demás, por medio de las facciones.

La delincuencia juvenil en este país ha crecido tanto que en la actualidad podemos ver a niños de 8 y 9 años que ya son delincuentes, sin embargo, en el Código del Menor de República Dominicana vemos que las penas que se les pueden aplicar contempla que si el menor ha incurrido en la pena de degradación cívica se le condenará a un encierro desde uno hasta cinco años en una casa de corrección o reformatorio, como mejor los conocemos. Pero según me han informado, en los reformatorios no reciben a niños menores de 13 años, por lo que me pregunto ¿qué pasa con aquellos menores de esa edad que han cometido algún delito?

Pero sobre este tema de los reformatorios, y sus sinnúmeros de ambigüedades, seguiré abundando en próximos escritos.