La accidentada colonización de La Española

La accidentada colonización de La Española

Fabio R. Herrera-Miniño.

Después de la época de oro de los primeros años de la colonización de la isla Hispaniola a partir de 1493, la población española existente se sumergió en un pantano de la indiferencia real después que se descubrieron las ricas e inagotables riquezas de los territorios del continente tales como México, Perú, Colombia y Venezuela.

El siglo XVI  fue muy dinámico para la isla Hispaniola por la llegada incesante de los conquistadores y aventureros que venían a buscar fortuna  y haciendo pivote en el territorio se trasladaban a los territorios recién descubiertos  de tierra firme aledaños a la isla con más oportunidades de enriquecimiento a los que pudieran hallar en esta isla originaria de la conquista de América.

La llegada del siglo XVII marcó el inicio de los infortunios de la isla cuando la Corte española decidió despoblar los territorios de la costa norte para evitar el contrabando incesante con los navegantes de otras naciones europeas. La  indefensa y desierta costa norteña fue la base para el enriquecimiento de los pobladores con el desarrollo de atractivo negocio de contrabando con un apogeo comercial.

Las autoridades, sin el control de ese lucrativo y creciente intercambio, decidieron cortar por lo sano y ordenaron un  severo programa de despoblaciones para erradicar las poblaciones y trasladarlas al centro de la isla.

Fueron asentamientos como Bayaguana y Monte Plata desgraciadas por las condiciones de miseria e insalubridad que llegaron los pobladores para rehacer sus vidas amargadas por la ignorancia española de manejar a sus súbditos para  asentarlos en las cercanías de Santo Domingo.

El siglo XVII encontró a la rica colonia de España en Santo  Domingo abandonada y sumida en la pobreza con pocas poblaciones con existencia de  abundancia de ganado salvaje y una abundancia de cosechas silvestres que junto con el ganado se convirtieron en el atractivo de los llamados bucaneros y de los  filibusteros que se asentaron en la isla de La Tortuga e incursionaban en la costa norte de la isla.

Ellos le dieron vida a un nuevo asentamiento para que los franceses lo hicieran suyo y ya para 1660 ocupaban una buena franja que desde entonces comenzó a prosperar y aportando una gran riqueza a Francia.

 El siglo XVIII continuó siendo traumático para lo que quedaba de la  colonia española que hacía esfuerzos de no extinguirse ante el empuje de los franceses que con sus millares de esclavos traídos de Africa se aposentaba  en occidente y la languideciente colonia española les servía para abastecerles de carnes, pieles, café, tabaco y azúcar. Para 1700 hubo intentos de repoblar la colonia con migraciones de canarios que por centenares le dieron  forma a la colonia de entonces.

Desde las devastaciones de Osorio a principio del siglo XVII, hasta la llegada de Dessalines en 1805, la colonia española atravesó un calvario del desprecio de la corte española por el territorio, que luego fue dominicano. Pero supo soportar las despoblaciones de Osorio y un siglo después el suelo ensangrentado por las hordas de Dessalines.

 Fueron dos siglos de un proceso generador para el nacimiento de una nacionalidad que surgió de los escombros de lo que había sido la rica colonia española en el Nuevo Mundo y luego un pobre ejemplo de la incapacidad castellana de saber gobernar.  

La colonia española atravesó un calvario del desprecio de la corte española

Para 1700 se intentó repoblar la colonia con migraciones de las islas Canarias

Insalubridad y miseria campearon en Monte Plata y Bayaguana

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