Julian Assange: un “ciberguerrero” en medio de una batalla decisiva

Julian Assange: un “ciberguerrero” en medio de una batalla decisiva

LONDRES. AFP.  El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, es un «ciberguerrero» de la libertad de información que fue perdiendo apoyos en una larga batalla judicial que lo llevó a refugiarse el 19 de junio en la embajada de Ecuador en Londres para evitar ser extraditado a Suecia por cargos de agresión sexual. 

 Desde que se entregó a Scotland Yard en diciembre de 2010, Assange, de 41 años, se presentó como víctima de «persecuciones» en su combate para «liberar a la prensa» y «desenmascarar los secretos y abusos de Estado».   Se declaró «amenazado de muerte» y denunció asimismo un «boicot económico» y una conspiración urdida por las autoridades estadounidenses para deportarlo a Guantánamo vía Estocolmo.  

¿La razón? WikiLeaks es la pesadilla de Washington desde la difusión a partir de 2009 de cientos de miles de documentos estadounidenses, mensajes militares secretos sobre las guerras de Irak y de Afganistán y cables diplomáticos confidenciales.   Assange se dice «abandonado» por su país de origen, Australia, y critica el empecinamiento de los tribunales británicos en querer enviarlo a Suecia para responder a las acusaciones -infundadas según él- de agresión sexual.    

Su última aparición pública remonta al 25 de mayo. Extrañamente, apareció con la cara oculta bajo una máscara de Anonymous. Con este comentario sibilino: «Más vale acostumbrarse. Es tal vez mi última aparición pública».   Su madre, Christine, viajó a principios de mes a Ecuador para apoyar el pedido de su hijo.   Julian «es muy fuerte, sabe que tiene una causa justa y tiene energía, pero es humano», declaró.   Y este jueves criticó a Gran Bretaña y Suecia por prestarse a lo que considera no son más que tentativas de juzgar a su hijo por cargos de traición que podrían costarle largos años de cárcel o incluso la pena capital.  

«Lo que quiere Estados Unidos, Estados Unidos lo obtiene de sus aliados, independientemente de que sea legal o ético o violando la ley o los derechos humanos», dijo Christine Assange. «Somos todos lacayos», añadió.   Assange sabía que contaba con cierta simpatía por parte de Correa, quien se entrevistó con él en abril y lo definió como un hombre «perseguido, calumniado, linchado mediáticamente» después de haber puesto «en jaque» a EEUU.