Juan Bosch, político a su pesar y escritor por vocación*

Juan Bosch, político a su pesar y escritor por vocación*

“Es innegable que en la Mansión Presidencial se está gestando una tiranía que amenaza al pueblo dominicano”.

Juan Bosch

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Se dio cuenta rápidamente de que, políticamente, el país era el mismo que había dejado en 1938. La dictadura había impedido el desarrollo político de los dominicanos. Los dirigentes de la Unión Cívica Nacional (UCN) y del Movimiento Revolucionario 14 de Junio (1J4) no tenían experiencia política.Menos de 45 días después de la muerte de Trujillo, el PRD se instala en Santo Domingo como organización políticay realiza el 5 de julio de 1961, en la aún Ciudad Trujillo, su primer mitin conmiras a las elecciones de 1962.

Bosch introduce en el vocabulario dominicano palabras que quedarían en el lenguaje político-social todavía hoy día. Se dirige a los pobres como los “hijos de machepa”, a los que distingue de los ricos,“tutumpotes”. Un vocabulario que tuvo un marcado éxito político como se reflejó en los resultados de las elecciones de diciembre de 1962.
Desde que el PRD se instaló en Santo Domingo, en particular tan pronto Bosch regresó a República Dominicana, germinó entre los opositores y algunos de sus compañeros de exilio la acusación de comunista que le acompañaría durante los meses de campaña hasta el golpe de Estado que derrocó su gobierno en septiembre de 1963; esa campaña de descrédito que siempre acompañó al presidente del PRD llegó al paroxismo de acusarlo de trujillista. No se defendió de ese absurdo. El poco desarrollo político del país permitió que la idea de que Bosch había traído al país la lucha de clases tuviera éxito. Era tal la ignorancia política que su contrincante de la UCN le critica su consigna electoralde aumentar el salario del servicio doméstico. Bosch escribe en “Crisis de la democracia de América en la República Dominicana” que no podía responder a esa acusación, porque su rival le estaba haciendo la campaña.
Consciente de su prestigio como escritor, publica las colecciones Cuentos escritos en el exilio y Más cuentos escritos en el exilio(1962). Unos días antes de las elecciones generales accede a enfrentar en un debate por televisión al sacerdote jesuita Láutico García, que le acusa de ser comunista por haber escrito en un artículo publicado en Caracas (¡en 1959!) que Lenin era un “arquetipo” de gobernante que supo gobernar. Bosch, mostrando su conocimiento de nuestra lengua, se sirve del diccionario de la Academia española para rebatir al sacerdote su interpretación de la palabra“arquetipo”.
El 20 de diciembre de 1962, tres días después de la famosa polémica, Bosch fue elegido presidente de la República con 59 % de los sufragios expresados. Al mismo tiempo se eligió una Asamblea constituyente para la nueva Constitución que debía regir la República Dominicana después de la toma de posesión del nuevo presidente de la República, el 27 de febrero de 1963.
En enero de 1963, el presidente electo Juan Bosch viajó por Estados Unidos, Francia e Inglaterra para entrevistarse con los jefes de Estado de esos países. El encuentro con Kennedy, por ejemplo,tuvo de fondo evidentemente laRevolución cubana. Todo parece indicar que los criterios expresados por Bosch en Cuba, la isla fascinante, crearon recelo en la administración Kennedy.
Desde la toma de posesión se instaló en Santo Domingoun nuevo estilo de gobierno sin la grandilocuencia trujillista. Escritores y políticos de América Latina asisten como invitados al solemne acto de toma de posesión, en particular el vicepresidente de Estados Unidos Lyndon B. Johnson, en representación de John F. Kennedy.
Poco después de la toma de posesión, la Asamblea constituyente proclama la nueva Constitución en la que prevalece, como expresa uno de sus artículos,la libertad de expresión y de culto, cosa que despierta nuevamente el fantasma del comunismo e inmediatamente se organizan manifestaciones de reafirmación cristiana molestas por el artículo 37 que señala expresamente: “Se garantiza la libertad de enseñanza, y se proclama la ciencia como fundamento básico de la educación”. Postulado propio del positivismo hostosiano.
Bosch, que aún no se desprendía de su antigua actividad literaria, da a la estampa su obra de 1956 “David, biografía de un rey”.
En su discurso de toma de posesión había dejado muy clara su posición con respecto a la libertad de expresión y, dos meses más tarde lo reafirma en otro discurso para hacer entender a las fuerzas armadas dominicanas qué era la democracia: “Un gobierno democrático”, decía Bosch al explicar el concepto democracia así como qué significaba la libertad de expresión, “no puede ser democrático para unos y dictatorial para otros, así como una dictadura no puede ser tiránica para unos y democrática para otros. Si Trujillo hubiese permitido libertades a un sector de los dominicanos, su tiranía no hubiera durado; si la democracia establece una dictadura para un sector dominicano, los otros, los que quedarán en libertad, serán los primeros en acusar al gobierno democrático de ser una tiranía […]. “Nosotros no hemos vuelto a nuestro país a perseguir.Nosotros somos afirmativos, no negativos. Pero en última instancia les dijimos, si las Fuerzas Armadas persisten en eso búsquense otro que gobierne porque yo no estoy dispuesto a encabezar una dictadura total o parcial en la RepúblicaDominicana.”
El sector oligárquico que había liderado el exitoso complot que dio al traste con Trujillo y, seis meses después,con su dictadura, se vio contrariado por el fracaso político que siguió a la acción del 30 de mayo de 1961 y que, por la falta de experiencia política de los dirigentes de ese sector, fuera elegido Juan Bosch, líder del exilio dominicano, por abrumadora mayoría en las elecciones de diciembre de 1962. El sector oligárquico, con el apoyo de militares y la pasividad de Estados Unidos ante un “putsch” a ojos vistas, derrocó el 25 de septiembre de 1963 el primer gobierno democráticamente elegido en República Dominicana desde 1924. Uno de los actos políticos más irresponsables del siglo XX dominicano.
De nuevo el exilio (1963). El Juan Bosch que regresó a República Dominicana en octubre de 1961 había cerrado de manera simbólica su actividad literaria al escribir “La mancha indeleble”, un texto en el cual expresa que un escritor que se dedica a la política no tiene la autonomía intelectual que exige la creación literaria, tampoco, como deja a entender en Cuba, la isla fascinante, tenía, por medio de la literatura, las posibilidades de poner en práctica el proyecto de país que había concebido para República Dominicana. Un dilema que le obligaba a abandonar el ejercicio literario en favor de la acción política a tiempo completo, aunque nunca estableció, como veremos hasta su renuncia a la presidencia del PLD y a la actividad política en 1994, una división radicalmente diáfana entre la literatura y la política al mantenerse navegando entre ambos mares.
En ese sentido, al titular las antologías de sus relatos Cuentos y más cuentos escritos en el exilio (1962) poco después de su llegada a Santo Domingo, recordaba a sus compatriotas que también había sido víctima del destierro. Durante ese primer año de su regreso circuló en Santo Domingo “Trujillo, causas de una tiranía sin ejemplo” y también se hizo la primera edición de “David, biografía de un rey”, una obra que tenía el determinado propósito de mostrar a los que le veían como un escritor que incursionaba en política, hacerles ver con la vida del legendario rey de Israel que, como el mismo Bosch, se podía ser escritory estadista.
En el otoño de 1963, el depuesto presidente se instaló en Puerto Rico, retomó la pluma y reflexionó sobre el Santo Domingo de su regreso hasta el golpe que derrocó su gobierno, la confusión política que entonces reinaba en su país en donde los dirigentes políticos sólo veían como enemigo al trujillismo, sin darle importancia a los problemas sociales. Una confusión que también se apoderó de la juventud.
De ese período en Santo Domingo es producto “Crisis de la democracia de América en la República Dominicana” (1964), y como si en ese ocio intelectual volviera a la literatura,Bosch autoriza la traducción y publicación en inglés de “La mancha indeleble”aThe Saturday Evening Post; aprovecha también su tiempo libre para revisar y corregir “El oro y la paz”; redactar su ensayo “Bolívar y la guerra social” que dará a la estampa la editorial Jorge Álvarez, de Argentina en 1966.