Jóvenes de varios países realizan “Asamblea OEA”

Jóvenes de varios países realizan “Asamblea OEA”

POR ENRIQUE GONZÁLEZ
Como si se tratara de una verdadera asamblea general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cientos de jóvenes dominicanos y extranjeros celebran reuniones, acuerdos entre “Estados”,  realizan debates y adoptan resoluciones “al más alto nivel”.

 Se trata del “XXIII Modelo de la Asamblea General de la OEA (MOEA) 2006”, un proyecto en el que universitarios de varios países americanos simulan las deliberaciones en una reunión, como si fueran de la diplomacia auténtica.

Los más de 400 estudiantes procedentes de siete países, además de República Dominicana, representan a los 35 miembros de esta organización regional.

Para ello, redactan resoluciones, realizan acuerdos y, finalmente, debaten sobre las mismas propuestas que acostumbra hacer la OEA durante sus cumbres.

La corrupción, la defensa de los derechos humanos, la democracia o la violencia en el continente son algunos de los principales asuntos que se están tratando durante la asamblea en el Hotel Jaragua, donde se prolongará hasta el día 9.

Estos jóvenes pueden fingir ser diplomáticos de cualquier Estado, porque “se trata de que asuman la identidad de los países que representan”, explica Nelly Robinson, coordinadora general de la MOEA.

Las reglas para las negociaciones son prácticamente las mismas que se adoptan en los encuentros de la OEA.

 “Más allá de los procedimientos que se utilicen, las intenciones de las delegaciones son las que cuentan”, afirma Diego Bernal, un estudiante colombiano que desempeña el papel de presidente en la comisión general.

Los organizadores del evento sólo quieren que la juventud conozca lo que hace el organismo, que participe en los temas principales del hemisferio y que se vaya acostumbrando a negociar, expresa Irene Klinger, directora de relaciones externas de la OEA.

Éste es el primer año en el que están presentes los estudiantes dominicanos desde la creación de este proyecto en los años ochenta.

La Secretaría de Educación, que ha organizado el evento junto a la OEA, la Organización de las Naciones Unidas y la Fundación Global Democracia y Desarrollo, durante cuatro semanas formó a los universitarios dominicanos para enseñarles algunas técnicas de la diplomacia.

EXPERIENCIA  “INCREIBLE”

El resultado de esta iniciativa parece ser unánime entre todos los participantes, quienes creen que  “esta experiencia me parece increíble”.

“Es el semillero de las relaciones del futuro en toda América”, considera Bernal.

De su lado, Mauricio Herdocia consideró que la experiencia le parece mucho mejor que las expectativas que tenía.

Asimismo, Gabriela Chamorro, también de Nicaragua, destaca lo “orgullosa” que se siente por poder representar al país anfitrión.

Sin embargo, la celebración del “XXIII MOEA” va más allá de ser una simulación del trabajo que realizan los gobernantes americanos.

Parece, además, un punto de encuentro en el que estudiantes de varios países de la región se conocen e intercambian sus ideas, culturas, ilusiones y desesperanzas.

“Se nos ha permitido conocer a muchas personas que han venido con sus diferentes mentalidades y a veces es difícil llegar un acuerdo. Pero al fin y al cabo estamos aquí para hacer una América mejor”, dijo Marcelino Tavárez, estudiante dominicano de la UNAPEC.

Su intervención en estos debates y la elaboración de las resoluciones les han exigido documentarse y analizar bien la situación de los países a los que interpretan.

 De ahí que también sean unánimes al considerar la corrupción como el mayor problema que confrontan actualmente los países de la región.

“La corrupción es uno de los principales desafíos en América. De echo, esa ha sido una de las resoluciones más discutidas”, consideró el nicaragüense Herdocia.

Su compañera de delegación, Chamorro, asevera que una de las premisas es “la consolidación de la democracia para tener gobiernos transparentes”.

A pesar de ser un simulacro sobre el trabajo que se hace realmente en la OEA, todos los estudiantes reunidos en Santo Domingo se toman en serio su labor.

Según, Bernal, este encuentro “es una manera de gritar, de hablar, para que los organismos nos escuchen y oigan nuestras peticiones”.

El resultado de sus conversaciones y de las resoluciones que redacten será remitido después al propio organismo internacional a fin de que sopese las consideraciones de los jóvenes de América.