Inversionistas ponderan enigma de inflación versus deflación

Inversionistas ponderan enigma de inflación versus deflación

TONY JACKSON
Mientras los mercados pueden que estén ligeramente menos nerviosos por el momento, permanece la gran incertidumbre de si enfrentamos la inflación o la deflación. Desde una perspectiva puramente egoista, los inversionistas podrían, en resumen, preferir lo segundo.

Esto se debe a que la inflación transfiere riqueza desde los prestamistas hacia los prestatarios, mientras que la deflación hace lo contrario. Ultimadamente no hay una buena protección contra la inflación. Pero, cualquiera que sea el daño que la deflación pueda hacer a la sociedad, los inversionistas, en su capacidad de prestamistas, pueden beneficiarse por esta.

No necesitamos ver que los economistas respondan a nuestra pregunta inicial, ya que ellos no están de acuerdo con ella. Debemos ser particularmente prudentes de aquellos que nos dicen que la inflación es un problema ya resuelto. En cualquier disciplina, una década de resultados inusualmente benignos sería tomada por los profesionales como un tributo a su experiencia. Si no  con la economía, entonces tratemos con la historia.

El último anuario de inversiones de Credit Suisse lista los precios de Reino Unido, en términos aproximados, desde el siglo XIII. La inflación y la deflación aproximadamente se equilibraron hasta el siglo XX, cuando la inflación pasó como un rayo.

Eso puede ser ligeramente refinado. Hace un siglo atrás, habría sido racional referirse a la inflación como un subproducto de guerra.

De ese modo, el nivel de precio absoluto alcanzado a finales de la Guerra Napoleónica en 1815 no fue alcanzado nuevamente en Reino Unido, sino hasta las primeras etapas de la Primera Guerra Mundial. El nivel final de esa guerra, en cambio, no fue visto otra vez hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Luego, todo salió mal. El nivel final de la Segunda Guerra Mundial no ha sido visto otra vez tampoco, pero eso se debe a que los precios nunca han estado tan bajos otra vez. Ni es posible que lo estén, habiendo aumentando 35 veces desde entonces. Dejemos de lado las explicaciones que competen a eso. La pregunta es si la inflación actual es permanente.

No necesariamente. En la década 2000-09 los precios en Reino Unido aumentaron menos que en cualquier década desde los años 30. Y en el 2009, sin embargo, los precios bajaron, el primer caso de deflación en un año calendario desde 1933.

Así que el jurado está todavía deliberando. Ahora, de vuelta a la pregunta de la defensa contra cualquier resultado.

Los autores académicos del estudio Credit Suisse, Dimson, Marsh y Staunton (DMS, por sus siglas) ofrecen el contexto histórico. Su data en retornos reales en 112 años en 19 países da un total de 2,128 años. Ellos han arreglado esos años en un espectro desde los extremos de la deflación hasta la inflación, y midieron los retornos reales en clases de activos en cada uno.

Sorprendentemente, los retornos reales en bonos son más altos durante la deflación extrema, y bajan consistentemente a partir de entonces, poniéndose negativos cuando la inflación llega a aproximadamente un 5%. Las acciones son menos simples.

Contrario a la opinión todavía común entre los profesionales de la inversión, los retornos de acciones reales son más altos, por encima de un 10% en promedio, desde el extremo deflacionario hasta que la inflación alcanza alrededor de un 2%. Entonces ellos comienzan a disminuir, poniéndose negativos en casi un 8%. En el extremo inflacionario, las acciones retornan menos de un 12%, mientras los bonos bajan  dos veces eso. Por el contrario, en el extremo deflacionario los retornos de bonos reales de un 20% son dos veces el nivel de las acciones.

Pero debemos tener cuidado de llevar este a su justo valor. Tanto las acciones como los bonos son promesas de papel condicionadas a la solvencia del emisor. El retorno sobre los bonos desde el año 1900 representa un promedio de los buenos tiempos y los malos, en términos de solvencia gubernamental.

Hoy estamos en dirección hacia el extremo malo del rango.

Los rendimientos reales sobre las Tesorerías alemanas o las de EEUU son negativos, pero son fuertemente positivos en España e Italia debido al riesgo de impago. La deflación, la cual empuja  hacia arriba el costo real de los pagos de bonos, haría ese riesgo más agudo nueva vez.

El esperado retorno sobre las acciones sin duda contiene un elemento de riesgo de inflación. Pero como señala el equipo DMS, la prima de riesgo en general cubre una gran cantidad de otros riesgos también

Esto es ilustrado claramente desde la hiperinflación alemana de 1922-23, cuando las acciones mantuvieron su valor real donde otras promesas de papel perdieron su valor. Mientras la inflación se salió de la escala, las acciones de los fabricantes y mineros fueron captadas en la premisa de que tenían activos y flujos de dinero extranjero. 

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Y ¿qué sobre el oro?

Como la mejor propuesta imaginable contra la inflación, no es un fondo de protección en el sentido de mantener su valor real sin cambiar. Hay demasiadas otras cosas ocurriendo. El precio real del oro en libras esterlinas es mucho más alto en relación a la baja inflación de hoy de lo que fue en la alta inflación de la década de los años 70. Hay bonos gubernamentales vinculados a los índices, los cuales hoy  ya sea que den retornos negativos o estén sujetos al riesgo de impago. También hay todo tipo de protección de lujo contra la inflación en venta desde los bancos de inversión. Pero en el largo plazo, ya sea que se enfrente con la inflación o la deflación, usted queda por su cuenta.

Honda acelerará su producción   en Europa hasta duplicarla

John Reed. Londres. Honda dice que proximamente duplicará su producción de vehículos en Europa mientras busca reducir su dependencia de las importaciones desde Japón y recuperarse de un año desastroso.

El jefe del fabricante automotriz europeo dijo que Honda se dirigía a incrementar la producción en su planta principal de Europa, ubicada en Swindon, Inglaterra, hasta 180,000 unidades, por encima de las 97,000 del año pasado.

 “Entregaremos más producción aquí en Europa”, dijo Manabu Nishimae a Financial Times. “Es este enfoque que nos permitirá responder a la increible apreciación del yen”.

Honda importa desde Japón algunas de las piezas que van en sus autos y modelos enteros, tales como el Accord. La dependencia de la compañía sobre las importaciones la afectó gravemente el año pasado. Honda fue la primera afectada por el terremoto en Japón, luego por las inundaciones ocurridas en Tailandia, ya que confrontó la inundación de una de sus plantas e interrumpió el suministro de piezas a sus factorías en Europa y EEUU.

Ahora, al igual que sus rivales Toyota y Nissan, Honda está buscando cambiar la producción lejos de su país de origen para escapar al aumento del yen.

La posición de Honda en el mercado de autos tan intensamente competitivo en Europa era adicionalmente afectada por su decisión de frenar la inversión en modelos nuevos después de la crisis financiera causada por el colapso de Lehman Brothers en el 2008. Sus ventas bajaron en una quinta parte el año pasado en un mercado europeo que en general cayó cerca de un 1%, aunque sus rivales Nissan, Hyundai y Kia reportaron ventas fuertemente más altas.

“Después de la crisis Lehman, nuestro nuevo desarrollo de productos se ralentizó”, dijo Nishimae. “No obstante, ahora estamos entrando en un periodo de tener numerosos lanzamientos de productos”.

Honda planea introducir “mayores productos” cada año por los próximos cuatro años,  dijo. Su planta de Swindon comenzó produciendo una  nueva versión de su modelo compacto Civic en diciembre. Una nueva versión de su modelo CR-V comienza la producción en septiembre, y planea renovar su pequeño modelo Jazz en una fecha más adelante.

La planta Swindon también debe producit un motor pequeño diesel de una capacidad de 1.6 litros, una propuesta crucial en Europa en un momento en que sus rivales ofrecen autos más eficientes en relación al combustible. La factoría está en el proceso de agregar 500 trabajadores para unirse a un segundo turno en la planta para producir los motores y la CR-V.

Honda también planea expandir tanto su investigación como su desarrollo en Europa, aunque su jefe europeo no dijo dónde o cuántos empleos podrían ser agregados. “Yo quiero que Europa tome más responsabilidad en el desarrollo de productos”, dijo Nishimae.

Honda se dirige a producir más de 4 millones de vehículos este año, por encima de los 3 millones observados en el 2011. El mes pasado, la compañía advirtió que sus ingresos bajarían en un 60% por el año fiscal que termina en marzo debido al desastre tailandés y al creciente yen.

VERSIÓN AL ESPAÑOL DE ROSANNA CAPELLA