Indignados toman centro Madrid

Indignados toman centro Madrid

Madrid. EFE. Cientos de “indignados”, llegados ayer  a Madrid desde diferentes puntos de España, recorrieron ayer el centro de la capital, en una gran marcha con la que quieren volver a reivindicar un cambio político, económico y social en el país.  

Al grito de “que no, que no, que no nos representan”, los integrantes del 15-M emprendieron el camino hacia la Puerta del Sol, portando pancartas con las frases “el capitalismo es el genocida más respetado del mundo” o “Este cuento se ha acabado. Que paguen la crisis los responsables». 

 La manifestación partió de la Estación de Atocha y llegará hasta la emblemática plaza madrileña, centro neurálgico de la ciudad y lugar donde surgió, hace más de dos meses, el Movimiento 15-M.  

En la Puerta del Sol confluyeron ayer las marchas de “indignados» que viajaron a Madrid desde las regiones de Galicia, País Vasco, Cataluña, Andalucía, Extremadura, Valencia y Murcia.   En su recorrido los integrantes del 15-M fueron celebrando asambleas populares e incorporando nuevos seguidores que sumaron sus propuestas al movimiento.  

En la capital española los “indignados” fueron recibidos, en un ambiente festivo, por sus compañeros de Madrid con carteles de bienvenida y alimentos, donados por vecinos y simpatizantes, para reponer fuerzas.   Todos juntos revivieron allí el nacimiento, hace más de dos meses, del movimiento.   También se podían leer pancartas colocadas por toda la plaza con las inscripciones “los triunfadores de hoy no tienen asegurado el futuro”, “botemos a los políticos”, “lo llaman democracia y no lo es” o “el Pueblo unido jamás será vencido».  

Además, los miembros del 15-M intentaron conectar vía Internet con otras plazas en Egipto, Grecia, Israel, Londres u Holanda, aunque finalmente no pudo ser posible por problemas técnicos.   Sin embargo, entre los asistentes se encontraban jóvenes procedentes de la mayoría de esos países.   La “Marcha Popular Indignada” es una propuesta de movilización “social, pacífica y no violenta, que se suma al espíritu constructivo, democrático e inclusivo” del Movimiento 15-M, según señalaron sus organizadores en un comunicado.

La cifra

650 kilómetros. Algunos manifestantes comenzaron su marcha hace 34 días y caminaron 650 kilómetros (404 millas) desde la ciudad de Cádiz, al suroeste.   Fisioterapeutas y masajistas acompañaban a los activistas.

Cercado por furgones policiales

A las los gritos de «nos vamos al Congreso», «no nos representan», los manifestantes se detuvieron un rato en la entrada de la calle que lleva al Parlamento, bloqueada por filas de furgones policiales, para dar rienda suelta una vez más a su ira contra los políticos, a los que acusan de no representar a los ciudadanos.

Unos 500 caminantes, procedentes de distintos puntos de España en seis columnas a pie habían llegado el sábado a la capital tras haber andado durante un mes cientos de kilómetros, difundiendo su mensaje durante asambleas populares organizadas hasta en los pueblos más pequeños.

«Al principio no sabíamos lo que iba a pasar. En el segundo pueblo vimos que era genial. Llegó el cura con una bandeja enorme llena de comida», cuenta José, un estudiante de cine de 19 años que partió el 20 de junio de Valencia, en el sureste de España.

«Utilizamos su coche de servicio para llevar cosas. La gente quería sentirse parte del movimiento. Daban todo lo que tenían como aportación», añade.

En el mismo grupo, Raquel, una manifestante de 29 años que perdió su trabajo justo una semana antes de la partida, recuerda que «en otro pueblo, cuatro abuelas hicieron un gazpacho» y «comimos con la alcaldesa».

«Fue algo muy emotivo, nos acogían con bandas de música», dice por su parte Miguel Angel Ruiz Gallego, que partió de Málaga, Andalucía, el 25 de junio.