Incendios Forestales (1 de 2)

Incendios Forestales (1 de 2)

ALBERTO RODRÍGUEZ LIRIANO
Los incendios forestales son malos porque destruyen, en muy poco tiempo, una gran cantidad de biomasa vegetal, dejan el suelo al descubierto aumentando su potencial erosivo y se crea una gran disturbación de los ecosistemas boscosos, provocando unas secuelas de efectos deletéreos a corto plazo para la mayoría de las especies vulnerables al fuego, tanto vegetales como animales.

Como consecuencia de la pérdida brusca de la cobertura vegetal se pierde también la capacidad de retención de agua de las cuencas donde ha ocurrido el fuego, y por tanto, se afecta la producción de agua de las mismas reduciéndose los aportes, en el tiempo, en las descargas de los caudales superficiales de ríos y arroyos.

El mayor incendio forestal de que se tenga conocimiento, en los últimos 25 años, fue el de Sabana Quéliz, ocurrido en el año 1983 en Valle Nuevo, municipio de Constanza. Este arrasó una superficie de aproximadamente unas 10,000 tareas (629 hectáreas). A partir de esa fecha se dieron los primeros pasos, a lo interno de la entonces Dirección General Forestal, para establecer, con la asistencia del Servicio Forestal de los Estados Unidos, un sistema de prevención de incendios forestales en todo el territorio nacional; aunque más focalizado en las principales cuencas de la cordillera Central.

Como resultado de este esfuerzo, a principios de la década de los noventa, se establecieron las primeras torres de vigilancia esparcidas en la parte media de la Cordillera Central, por ser esta zona ecológica la de mayor vulnerabilidad a la ocurrencia de incendios, dado su alto grado de densidad poblacional.

¿Por qué ocurren los incendios? En primer lugar por la práctica tradicional de los pequeños agricultores de montañas de tumbar y habitar sus pequeños predios en preparación para la siembra de cultivos de subsistencias y comerciales. También los ganaderos utilizan el fuego para aumentar el potencial de producción de forrajes para el ganado y controlar malezas. En ambos casos, hay algo de racionalidad económica, no tanto ecológica, y energética en términos de esfuerzo aplicado como hora-hombre por cada unidad de producción agrícola o pecuaria.

La desgracia se presenta cuando el fuego, aplicado no necesariamente con malas intenciones, se escapa al control de los agricultores convirtiéndose en desastres ecológicos y económicos de grandes magnitudes, cual es el caso del actual siniestro que durante más de quince días está diezmando importantes ecosistemas boscosos de la cordillera Central. Esto es magnifica por las condiciones de sequías que abarcan todo el país en la actualidad.

Los incendios pueden ser también espontáneos naturales, por efectos de tormentas eléctricas o provocados por vidrios de botellas que actuando como lupas bajo los efectos de los rayos solares, podrían iniciar un proceso de combustión y dar al traste con la ocurrencia de un incendio forestal. En nuestro país esto no es tan común, aunque ocurren.

También causas comunes de incendios forestales, son las fogatas hechas por personas desaprensivas, excursionistas o vacacionistas, así como cuando se tiran las colillas de cigarrillos sin apagarlas previamente.

¿Los incendios buenos? Sí hay incendios buenos. Estos son los utilizados por profesionales forestales como herramienta de manejo silvicultural. Por eso se les denominan fuegos prescritos o controlados, similar a como se hace una prescripción médica con fines terapéuticos. De igual modo el silvicultor o ingeniero forestal utiliza el fuego prescrito para disminuir el potencial de ocurrencias de incendios forestales. Aunque esta técnica parezca una contradicción, con ella persigue la reducción del combustible (hojas y ramas secas) acumulado en el piso forestal a previo a la estación o período seco que es cuando se presentan los mayores riesgos de ocurrencia de fuegos.

La dinámica formativa de un bosque está sujeta a disturbaciones naturales y, dentro de esas disturbaciones está el fuego, tanto que hay varias especies cuya función reproductiva está íntimamente relacionadas a la ocurrencia de fuegos, principalmente algunas especies de coníferas que para abrir sus conos requieren del fuego. Muchas de las especies maderables del oeste de Norteamérica han coevolucionado con el fuego. Claro que, este no es el caso de nuestro pino criollo (Pinus occidentales).