Impracticable proyecto

Impracticable proyecto

POR DANILO CRUZ PICHARDO
La Asociación de Concesionarios de Fabricantes de Vehículos (ACOFAVE) y la Asociación de Importadores de Vehículos Usados (ASOCIVU) rechazaron recientemente el proyecto sometido por el gobierno al Congreso Nacional que procura exonerar de vehículos de motor a todos los empleados públicos.

Los directivos de esas entidad entienden que si este proyecto se convierte en ley tendría un impacto negativo en la economía, porque contribuye a reducir las recaudaciones y presionaría hacia arriba la tasa de cambio.

Las consideraciones de los empresarios de vehículos de motor merecen ponderación detenida, pero independientemente de sus inquietudes este es un proyecto demagógico, que sólo busca dejar problemas a las autoridades electas y a la propia población, por las repercusiones económicas que produce.

Es contradictorio que el mismo gobierno que sometió un proyecto de reforma tributaria, por déficit fiscal o falta de liquidez, aunque elaborado por técnicos del Partido de la Liberación Dominicana, ahora procura liberar de pago de aranceles a todos los servidores públicos en la importación de vehículos de motor.

Por los pocos días que le quedan a esta gestión gubernamental no habría tiempo para implementar este regalo, por lo que su finalidad puede ser la de hacerse gracioso con los servidores públicos y al mismo tiempo dejar un problema a las próximas autoridades, ante la hipótesis de que los congresistas acojan un proyecto desafortunado, politiquero, poco pensado e impracticable.

Es una bellaquería propia de un muchacho, no de un estadista, pretender meter 350 mil vehículos de motor de un golpe, en un país cuyas ciudades están muy mal para resolver el tapón permanente que se produce en determinadas avenidas del Distrito Nacional, la provincia Santo Domingo y Santiago.

Estamos, sin embargo, en presencia de una gestión que se ha caracterizado por la improvisación. Sobran los ejemplos de disposiciones que han tenido que echarse hacia atrás, por impracticables, porque ha sido una constante el actuar y después pensar, lo que ha contribuido a deteriorar la autoridades del actual jefe de Estado.

El proyecto que persigue exonerar de vehículos a los empleados del Estado es, reitero, impracticable. Es impracticable, porque esas exoneraciones debían de estar acompañadas de visas norteamericanas y de dólares para la compra de los carros.

Contrariamente el grueso de esas exoneraciones sería vendida a los dueños de distribuidoras de vehículos de motor. Y al tratarse de 350 mil el costo de las mismas descendería de forma significativa. Y todo se convertiría en un relajo, que estaría muy lejos del supuesto objetivo verdadero de dotar de transporte propio a los empleados del sector público.

Habría que establecer además ¿A cuáles empleados se les daría la exoneración? ¿A los que entran o a los que salen el 16 de agosto? Como no hay tiempo de dárselas a los que salen, porque a este gobierno apenas le quedan días, les correspondería a los empleados entrantes y a aquellos que logren quedarse.

Pero mal podría el doctor Leonel Fernández implementar un proyecto (aún convertido en ley) que afecta las recaudaciones fiscales y se contrapone, en consecuencia, a la controversial reforma tributaria, que involucra a nuevos impuestos y gravámenes y amplía otros vigentes desde hace algún tiempo.

Todas las razones expuestas me hacen arribar a la conclusión de que este proyecto es desafortunado, no planificado e impracticable. Hubiese sido más digno de ponderación un proyecto de esta naturaleza encaminado a beneficiar a aquellas personas con 20 ó más años de servicio en la administración pública. Así como está concebido sólo se procura j…y no otra cosa, porque la gente no es tonta a tal extremo como para dar crédito a una demagogia tan barata.

Si el presidente Mejía quería despedirse de una forma más decorosa lo que tenía era que sentarse con el doctor Leonel Fernández a negociar el proyecto de reforma fiscal. Y juntar a los técnicos del PLD con los del PPH para la búsqueda de consenso con relación a estas reformas que están llenando de pánico a todos los sectores de la vida nacional. Ese pudo ser un gran aporte, pero prefirió desligarse y limpiarse las manos como Pilatos.

Una actitud similar el jefe de Estado adopta con relación al problema eléctrico, al desabastecimiento de gas propano y a la escasez de carburantes.

En lugar de un regalo envenenado, como en efecto lo constituye el proyecto de exoneraciones de vehículos de motor para los empleados públicos, el cual es impracticable desde todos los puntos de vista, el presidente Mejía debió de despedirse adoptando posiciones serias con relación a los múltiples problemas que en los planos social y económico afectan a la sociedad dominicana.

No actúa en esa dirección y contrariamente presenta obstáculos a las autoridades entrantes y perjudicando, a últimas instancia, a la gente, a pesar de que ofertó en la campaña electoral del año 2000 realizar un gobierno con rostro humano.