Ídolos juveniles

Ídolos juveniles

La adolescencia es una etapa de la vida del joven en la que se producen muchos cambios físicos, hormonales, cognitivos, afectivos y sociales. Es un ciclo de vida donde el joven ya no es un niño, pero tampoco es un adulto.

Durante esta etapa vive en proceso de formación de su identidad. Por tanto, implica un periodo donde se construyen y refuerzan valores,  convicciones y metas. En este sentido, los ídolos juveniles tienen un papel fundamental en el proceso de construcción de la personalidad de los adolescentes. Son un modelo a seguir y su forma de vestir y actuar es imitada por miles de jóvenes en todo el planeta.

Así lo explica la psicóloga escolar y terapeuta familiar Indhira de la Cruz, quien señala que los ídolos que se escogen en la adolescencia juegan un gran papel en el proceso de la construcción de la personalidad, ya que ellos se convierten en modelos de los que se toman características que se admiran y que son consideradas por cada individuo como las adecuadas para relacionarse socialmente.

Se refiere a los personajes que protagonizan las series diseñadas para jóvenes, con las cuales hay que tener cuidado, porque las acciones de estas personas también pueden influir de forma negativa en sus seguidores.

“Por ejemplo el ingerir licor o drogas, incluso tener forma de pensamiento irreverente y caótico, influyen en un grado muy alto en los adolescentes y pueden generar alteraciones profundas en valores y  conductas que forman parte de la maleta que cargamos a lo largo de toda nuestra vida”.

La estudiosa de la conducta humana señala que cada adolescente y en general cada ser humano escoge a su ídolo dependiendo de sus intereses y gustos y basado en lo que uno desearía ser o tener. “Si algo ha caracterizado a los jóvenes desde siempre es su tendencia a agruparse según sus aficiones, gustos, ídolos, ideas”.

Actualmente existen figuras del mundo deportivo, de la música, el cine y la televisión a las que se les otorga el título de ‘ídolos adolescentes’. “Estas estrellas en gran medida cambian el patrón de desenvolvimiento de  muchos jóvenes, tanto así que en ocasiones éstos imitan literalmente su comportamiento”, indica De la Cruz.

No obstante, dice la psicóloga, el amor que los adolescentes reciben es el mejor medio para entablar diálogos y explicarles a los jóvenes las razones por las que no deben seguir conductas perjudiciales para ellos. En este sentido, recomienda,  “todos los padres deben convertirse en ídolos amorosos de sus hijos, que además de ser reales, viven a su lado para levantarlos, impulsarlos, educarlos y  acompañarlos  para crearse un mejor futuro”.

La profesional citó cuales características del joven propician su adherencia rápida a los ídolos.

La necesidad de modelos. Una de las características de la edad juvenil es la búsqueda de modelos a quién seguir, con quién identificarse. “En una sociedad en crisis, donde los modelos  sociales son escasos, es donde más fácilmente emerge el ídolo para llenar ese vacío, por eso se le sigue incondicionalmente, después de todo no son peores que quienes pretenden ser sus guías”, destaca.

La importancia del grupo. Se ha señalado en más de una oportunidad la importancia y el lugar privilegiado que tiene el grupo en la edad juvenil, el grupo es un espacio de complicidad, de vivencias colectivas de los conflictos y dudas, también es un espacio de aventura, de permisividad, donde se tiene la certeza de ser comprendido y no juzgado.

La existencia de rebeldía. La edad juvenil está asociada a la rebeldía, porque no tiene nada que lo oriente, lo guíe, le dé un sentido a su existencia. Además, se sumergen en el  presente, en la emoción del momento como ellos mismos dicen, no hay nada más excitante que sentir la adrenalina; por eso es que más que rebeldes sin causa son “rebeldes sin metas”.

La ausencia de empleo creativo del tiempo libre. Es importante elaborar propuestas conducentes al empleo creativo del tiempo libre, que su tiempo libre no sea atrapado por los medios de comunicación masiva que le vende un “estilo de vida juvenil”, sino que pueda encontrar otras alternativas o buscar y construir caminos diferentes que contribuyan al enriquecimiento de su personalidad.

Falta de un proyecto de vida.  La reflexión sobre el sentido de la vida y la construcción de planes vitales le van a permitir al joven tener en claro la dirección de su vida y los medios para lograr las metas que se ha propuesto, es decir, lo van a sacar del “inmediatismo” y el “presentismo”.

Familia disfuncional. La ausencia de un sistema familiar funcional con un estilo de paternidad democrático donde existen reglas y límites claros, comunicación funcional en la cual se utiliza la consulta, donde existe adecuada expresión del afecto, tiempo de calidad y la transmisión de una escala de valores.

Pero además, “la ausencia de una vida espiritual que llene ese gran vacío existencial que nadie puede llenar, sólo Dios”.