Huracán Dennis deja muerte y destrucción
en el Caribe

Huracán Dennis deja muerte y destrucción <BR>en el Caribe

LA HABANA (AFP) – Diez muertos en Cuba y cinco en Haití, así como más de un millón y medio de cubanos evacuados y cuantiosos destrozos, dejó el devastador huracán Dennis (categoría 4) que este viernes atravesó la región central del territorio cubano, con vientos de 235 km/h.

El presidente cubano Fidel Castro informó en la televisión local que ocho personas -entre ellas una niña de 18 meses- murieron en la provincia de Granma y dos en Santiago de Cuba (oriente), mientras que las autoridades de Haití reportaron al menos cinco muertos.

«Ya tenemos diez bajas», lamentó el mandatario cubano, quien vestido de verde olivo gira instrucciones, en vivo por la televisión local, y dirige la gigantesca movilización de la población para enfrentar el ciclón categoría 4 en la escala Saffir-Simpson, de 5.

En Cuba, más de un millón y medio de personas permanecen refugiadas en 1.500 albergues y en viviendas de zonas más seguras -lejos de las costas y las áreas bajas y montañosas-, mientras el poderoso ciclón sale de la isla -según está previsto-, la noche del viernes, por un punto entre el nordeste de La Habana y el occidente de la central provincia de Matanzas.

El ojo del huracán tocó tierra hacia las 13H00 locales (17H00 GMT) en las costas del sur del país, por la Bahía de la suroriental provincia de Cienfuegos, precisó el jefe del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba (IMC), José Rubiera.

El huracán, calificado de «feroz» y «extremadamente peligroso» por el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Miami, sigue su mortífera ruta hacia La Florida -que se declaró en emergencia- y el Golfo de México.

En su travesía por el Caribe, Dennis golpeó con ferocidad a Haití, donde dejó, además de cinco muertos, carreteras anegadas, deslizamientos de terrenos, comunidades aisladas e interrupciones al servicio eléctrico. También afectó Jamaica con fuertes lluvias e inundaciones, y a República Dominicana e Islas Caimán.

La influencia del huracán causó daños desde la noche del jueves, cuando golpeó con fuerza las orientales provincias de Camagüey, Granma y Santiago de Cuba, al pasar por sus mares cercanos.

Las penetraciones del mar y los vientos huracanados dejaron decenas de casas destruidas, cientos de viviendas con daños parciales, decenas de árboles caídos sobre los tendidos eléctricos, y municipios incomunicados en Santiago de Cuba y otras provincias de Cuba.

Las lluvias y los vientos huracanados afectaron la tarde de este viernes La Habana, donde sus habitantes estaban refugiados en sus viviendas, tras asegurar ventanas y puertas y abastecerse de alimentos, agua y combustible.

Los fuertes oleajes provocaron penetraciones del mar a lo largo del Malecón habanero, mientras que el primer secretario del Partido Comunista (PCC; único), Pedro Sáez, advirtió que algunas viviendas, en estado crítico, podrían derrumbarse.

En La Habana, donde también hay decenas de miles de personas en albergues, las calles están desiertas y fueron suspendidas las actividades docentes, culturales y recreativas. Los centros laborales, cuya producción y servicio no es imprescindible, entraron en receso, al igual que el transporte público.

Cuando rozó hacia la medianoche Cabo Cruz (Granma), en el extremo sureste de la isla, el ciclón formó olas gigantes y la población quedó totalmente a oscuras debido a un corte de energía programado para evitar accidentes.

Desde el programa de televisión, Castro recibía informes, vía telefónica, desde distintos puntos del país golpeados por el ciclón y recibía reportes de secretarios provinciales del Partido Comunista.

El Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba ordenó la suspensión de los vuelos nacionales y el desvío de los internacionales hacia provincias del oriente, incluso Holguín, donde el huracán no tiene gran influencia.

El huracán, que según los pronósticos podría salir la noche del viernes por el noreste de La Habana, golpearía el Golfo de México el domingo o el lunes, lo que podría provocar la cuarta interrupción en la producción de petróleo crudo.