Hoy sí ¿mañana no?

Hoy sí ¿mañana no?

MARIEN ARISTY CAPITÁN
Ella termina en tres. Son tres en realidad, los tres que le acompañan. Por eso nunca la olvido. Tan fácil, que sería un crimen que no lograra recordarla. Aquella mañana, sin embargo, la olvidé de pronto: la impresión me obnubiló de tal modo que no fue hasta un buen rato después que descubrí que los miércoles podrían ser los días de mi perdición. Cuando escuché el anuncio por primera vez no lo podía creer. Entiendo que sí, que es necesario hacer algo para ahorrar combustible pero lo que no me cabe en la cabeza es que me pidan que deje mi carro en la casa uno de los días más complicado de la semana: el del ombligo.

Al principio, intentando no alarmarme, comencé a pensar en mis opciones. Pensando, sopesando y volviendo a pensar y sopesar descubrí que no tengo ninguna solución que sea viable.

Como tengo que ir a trabajar, del trabajo salir a comer, después ir a la universidad y desde la universidad regresar a mi casa, debería usar al menos tres taxis (de casa de mi madre, donde estoy comiendo, puedo ir caminando hasta la universidad –so pena de derretirme en el camino, por supuesto, y empeorar mi alergia en la piel–). El tiempo para ello, por un lado, no me sobra; el dinero, tomando en cuenta lo que me quieran cobrar, tampoco.

Aunque piensen que puedo ser un poco rastrera, no me parece justo que tenga que pagar al menos RD$360 cada miércoles (si me encuentro con taxistas decentes, que no cobren más de RD$120) cuando en gasolina se me va mucho menos.

Yo soy de las personas que maneja y se mueve en función del ahorro. Pienso lo que debo hacer, estructuro una ruta y la sigo al pie de la letra. Es que, desde que empezaron a subir los combustibles, me acostumbré a ahorrar todo cuanto pudiera. Mi bolsillo, no lo duden, lo ha agradecido.

Por ese motivo me duele que sea a gente como nosotros que se le quiera cargar el dardo pesado del ahorro. Porque, ¿no gastan más los carros públicos y las miles de guaguas voladoras y del transporte «organizado» que han hecho a más de uno millonario? Con ellos, ¿por qué no se meten?

Es preferible que, como en todos los países civilizados, tengamos un transporte organizado, saquemos todos los conchos y guagüeros del sistema y así, eliminando cientos de vehículos del parque vehicular, será alguito lo que podremos ahorrar. ¿Molestias a los usuarios? Que esperen cinco o diez minutos por el transporte, como se hace en todas partes, no sería nada (sobre todo si logramos tener un buen transporte).

Hablando del transporte público es preciso decir que, de no ser tan desastroso, la idea de dejar el carro en casa no sería un problema. Sin embargo, de pensar en el calor, la indecencia, el mal estado de las unidades, lo difícil que es caminar con aceras inexistentes o rotas… no, qué va, esa opción no me va.

Tampoco, porque soy legal, me complace la idea que me han dado muchísimas personas: tener una placa falsa, con las famosas letras de PERDIDA, que usaría el día de circulación prohibida.

Amén del dolor de cabeza que me generaría tener que poner y quitar una placa (sin contar lo bien puesta que está la mía), jamás he creído en la viabilidad del engaño. Muchos ciudadanos, sin embargo, no pueden decir lo mismo. Por ello, ¿creen que sea realmente efectiva la medida?

Una buena parte de la gente, como siempre, jugará a engañar al Gobierno y a los «ametos» que estarán ávidos de poner una dulce y verde multa. Otra parte, en tanto, desafiará a las autoridades –lo han dicho ya–, mientras que sólo una minoría respetará el dictado de la ecuanimidad.

En cualquier caso, me parece que sería más razonable que restrinjan el tránsito los fines de semana y no los días de trabajo. Porque, ¿qué harán muchos padres para llevar y buscar a sus hijos en el colegio? He oído algunos que dicen que, lamentablemente, los dejarán en casa.

Pasando a la última de las opciones, he buscado amigos y conocidos que me puedan «bolear» por lo menos hasta el trabajo. ¿Mi tragedia? Todos tienen una placa impar. Por tanto, a falta de cuartos, dedicaré los miércoles a descansar.

m.capitan@hoy.com.do