Hoy, mañana y siempre

Hoy, mañana y siempre

Mucho se habla de la desaparición de la prensa escrita, en la medida en que los medios exclusivamente digitales se expanden con una amplia y objetiva cobertura informativa que mantiene a los lectores en expectativa cada minuto del día.

Además, es una prensa menos comprometida que desnuda lo que otros medios escritos mantienen encubierto.

Sin embargo, la relatividad domina el universo y a nosotros por igual. Nada es absoluto. Y eso puede verse en algunos medios escritos, que también se editan digitalmente, como es el caso del periódico Hoy.

Hoy es el despertar. Hoy es el café. Hoy es el desayuno. Hoy, es la primera conversación familiar del día. Cuando estoy fuera del país me disloco en la mañana, porque si bien me despierto, tomo café y me desayuno, el no tener en las manos el periódico Hoy, hace que todo sea diferente.

Y no es el único periódico que leo por la mañana ya que me llegan varios, pero en Hoy encuentro algo más que las noticias del día donde predominan los asesinatos, las desapariciones, los robos, las crisis de los partidos, la crisis eléctrica, las incoherencias estadísticas, las leyes aun más incoherentes, los delitos de corrupción y las empalagosas noticias presidenciales, siempre positivas aunque las escuelas se inauguren sin terminar, el tren gubernamental siga cayéndose en pedazos y la deuda pública continúe aumentando.

En Hoy hay mucho más que eso. Hay alegría, hay un vivir, hay opiniones de peso, hay rostros, hay mundo, hay buena comida, hay viajes, hay historia, hay geografía, hay economía, hay deportes y hay belleza, música, arte y una excelente diagramación.

Es casi imposible abandonar esa regocijante lectura en los primeros minutos de la mañana y por eso creo que habrá Hoy para mañana y para siempre.

La excelente dirección del periódico con la sabiduría de sus dueños, es una combinación difícil de superar y eso hace la diferencia.

Sin embargo, nuestro país no es muy dado a la lectura y con fijarse en los titulares basta. No es extraño que profesionales y gente con posiciones relevantes en la vida pública y privada, a veces pregunte ¿y cuál es el problema con el Decreto ese que regula la aplicación de la Ley 169-14?

O que no entienda dónde está el punto de conflicto entre el empresariado y los trabajadores cuando se trata de modificar el Código Laboral. Lo mismo sucede con el 90% de los temas que se debaten en el día a día en este país.

Simplemente, la gente no los entiende, con la agravante de que muchos opinan sobre los mismos sin haber leído un artículo explicativo que implica unos cinco minutos de lectura.

En fin, tenemos el privilegio de disponer de demasiados medios de comunicación. Algo bueno aunque poco rentable. Y tanto los escritos como los digitales, que incluye también los escritos que tienen su página digital, se encuentran entre los mejores de todo el continente. Y yo puedo atestiguar eso porque viví en cinco países de América Latina por más de dos años en cada uno de ellos, donde la prensa no le da ni por los tobillos a la nuestra.

Y si del periódico Hoy se trata, pocos medios en el continente poseen ese atractivo para la lectura y esa cobertura tan llamativa en una amplitud de temas que refrescan el espíritu y que es un antídoto al envenenamiento inicial de los acontecimientos locales.

Mis felicitaciones a Don Pepín y su familia, a Bienvenido y al resto de los amigos que trabajan en este medio, por su 33 aniversario.