Hipólito versus Leonel

Hipólito versus Leonel

La grandeza y fortaleza del cristianismo descansa sobre pilares milenarios que han resistido las peores sacudidas sociales sin que hasta ahora se noten evidencias de agrietamiento en sus estructuras. Ello se debe mayormente a que el material utilizado en su construcción son la verdad, el amor y el perdón.

Esta tríada ha permitido no solamente la supervivencia sino también el crecimiento exponencial de las esencias del ideario de Cristo en el mundo.

Todo el que dice llamarse cristiano debería chequearse a fin de ver si su conducta del diario vivir se ajusta a estos principios, o si por el contrario, su comportamiento se aparta de esta línea de convivencia. Trataremos de comparar los candidatos del Partido Revolucionario Dominicano y del Partido de la Liberación Dominicana a las elecciones presidenciales dominicanas a celebrarse el venidero 16 de mayo de 2004.

Hipólito Mejía Domínguez, candidato oficialista y reeleccionista se mantuvo por más de dos años repitiendo hasta el cansancio que tenía empeñada su palabra de que no aspiraría a un segundo mandato. Sin lugar a dudas que faltó a su palabra cuando luego anunció que se presentaría al electorado nacional como candidato del Partido Revolucionario Dominicano. Recientemente el presidente Mejía firmó un acuerdo entre candidatos en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra con la mediación de Monseñor Agripino Núñez Collado, en fecha 16 de Abril de 2004. Entre los considerando de dicho acuerdo hay uno que dice: «Considerando: Que los candidatos presidenciales y sus partidos políticos tienen también la responsabilidad ante el pueblo de desarrollar un debate electoral de altura que dignifique el ejercicio de la política y desincentive las agresiones entre militantes y simpatizantes de diferentes partidos y evitar que se pierda una vida más en la actual campaña electoral.» Cinco días después, es decir, el 21 de Abril de 2004, Mejía en un mitin reeleccionista en el Palacio de los Deportes se destapa ante su fanatizada audiencia con esto que recoge el periodista de HOY, Vicente Sobrevela: El presidente Hipólito Mejía dijo ayer que vencerá con un nock out al doctor Leonel Fernández, candidato del opositor Partido de la Liberación Dominicana (PLD). El jefe del Estado aseguró que le conectará un buen upper cut a Fernández para vencerlo «y un gancho en la costillita para que sienta la vibración de la mano de un hombre.» Observe el lector lo mucho que dista este tipo de lenguaje con el compromiso pactado hace escasamente unos días.

Cuan distante del amor y del perdón que pregonó Jesucristo están estas palabras surgidas de la boca de Mejía la vez que se refiere a su oponente Leonel Fernández: «Soy de la línea de Mamá Belica, del perro de Mamá Belica, si me quieres te quiero, y si no me quieres, te muerdo».

La suciedad de la campaña en la recta final por parte del oficialismo está llegando a un grado tal de repugnancia y degradación lingüística, que un comentarista de la televisión de la categoría de Huchi Lora, confesó que le dieron un libro, que nosotros tildaríamos de más bien de libracho, titulado: Leonel y yo, en el que se denigra la persona de Fernández, y su contenido es tan burdo, sucio e irrespetuoso que Huchi lo tiró sin leerlo por completo. Es a base de propagar calumnias, diatribas, mentiras y odio como los pepehachistas se conducen en su desesperación hacia el abismo. Son el modelo ideal del anticristianismo. Nos han montado en un barco a la deriva sin rumbo fijo, cuya tripulación, borracha de poder, intenta sumergirnos en las tenebrosas aguas del mar del odio, el rencor y el egoísmo.

Veamos la otra cara de la moneda. Leonel Fernández Reyna, candidato favorito a ganar el venidero certamen, expuso su plan de gobierno que se resume de la siguiente manera: «Impulsar la creación de un Estado democrático social de derecho, que garantice el pleno disfrute de las libertades ciudadanas, la seguridad jurídica, la imparcialidad de los integrantes de Junta Central Electoral, el fortalecimiento y profesionalización de la justicia, la despolitización del Ministerio Público, la eliminación del abuso de autoridad, la debida consideración y respeto a todos los ciudadanos, y la protección del débil frente al poderoso. Aspiro volver a la Presidencia de la República para promover una nueva Constitución, más en consonancia con los nuevos tiempos, más moderna… Aspiro a reducir la pobreza y la desigualdad social. A disminuir la mortalidad infantil. A mejorar la salud materna. A combatir el HIV/SIDA, la malaria y otras enfermedades. A promover la igualdad entre géneros y aumentar el universo de la educación primaria… Aspiro volver a la Presidencia de la República Dominicana para que nadie de esta tierra se vaya a la cama con el estómago vacío.» ¡Ahí se destila amor, compasión, altruismo, humanismo y verdadero patriotismo dentro del espíritu de la cristiandad!

El próximo 16 de mayo se debaten las fuerzas del engaño, la maldad y el odio contra las de la verdad, bien y el amor. Leonel Fernández repartidor de esperanzas, amor y fe debe recordar aquel comentario que escribiera el Profesor Juan Bosch con relación a un libro sobre Bolívar que escribiera Emilio Rodríguez Demorizi. Comentaba don Juan: «Para un joven que crece a esta hora en algún rincón de América con la ilusión de parecerse al Libertador, es una lección incomparable leer tu libro, darse cuenta de que el que sale a pelear por los demás no debe ir cabalgando sobre la esperanza de cosechar aplausos y vítores nada más. Tu libro enseña que los insultos y las infamias de los contemporáneos dan a menudo, con mas frecuencia que los elogios, la verdadera medida de los grandes hombres: a mayor altura del campeón, mayor saña en el improperio».