Herencia y adolescencia

Herencia y adolescencia

ATAHUALPA SOÑÉ
El curso y los resultados del desarrollo de un adolescente se hallan determinados por la dotación genética y la influencia de las experiencias que les son proporcionadas por el medio.

Cuando inició su vida como una célula única poseía sustancias bioquímicas (genes), que son la base de la herencia. Estos genes determinan la naturaleza y el curso del desarrollo. La interacción que se produce entre la dote genética de una persona y su medio comienza en el momento mismo de la concepción.

Conociendo que la herencia posee un peso vital de primer orden en la vita humana, muchas veces no se toma en cuenta al estudiar al adolescente, posiblemente, porque es más difícil rastrear este tipo de influencia.

Todo lo que permite de forma manifiesta en apariencia de la conducta del adolescente, se expresa a través de sus potencialidades genéticas latentes, algunas de las cuales se hacen perceptibles, otras no se harán visibles nunca, pero su transmisión hacia la prole se realiza.

El soporte de la dotación hereditaria encuentra su expresión en dos elementos altamente diferenciable y de gran connotación. Son ellos el Genotipo y el Fenotipo.

El Genotipo habrá de considerarse como el responsable de toda la dotación genética en la totalidad de la persona, tanto en la que se manifieste o exprese, como en aquella que permanezca en latencia.

En cambio el Fenotipo denota todo aquello que aparece, todo lo que logra expresión o se pone de manifiesto en el individuo.

Al inicio de la adolescencia la pelosidad del rostro no figura en el fenotipo del muchacho, pero es parte de su dotación genética. Le crece la barba, y su fenotipo sigue careciendo de importancia característica, pero su genotipo aunque no se manifieste, sí las posee.

El fenotipo de una persona representa el resultado de la acción de sus genes y la interacción entre sí y con su medio.

En muchos casos, algunos aspectos fenotípicos son inalterables (nariz corta, o larga), pero otros aspectos van a depender de múltiples factores, por lo que en un momento determinado, el fenotipo de una persona puede incluir unas piernas largas, un cuerpo delgado, por razones alimenticias; por igual diríamos sobre una marcada tendencia a la agresividad, por los efectos del medio ambiente.

Con los cambios fortuitos, esporádicos y manifiesto que se puedan suceder, el genotipo queda y permanece inalterable, aunque no se exprese de forma manifiesta. Los factores genéticos que influyen en las diferencias entre genotipos y fenotipos son bastante complejos.

En relación con muchos otros rasgos, es posible que se produzca una estrecha relación o discrepancia entre genotipo y fenotipo. Dicha correspondencia o discrepancia, se haya influida por muchos factores. Hay características que están determinadas por múltiples genes. Ejemplo: la estatura. Mediante combinaciones debidas al azar, es posible que padres e hijos tengan la misma estatura o que difieran de manera notable. El factor azar queda atenuado, porque es posible que se produzca una procreación selectiva, es decir, que el hijo de una madre alta, es posible tenga un padre alto o también por el contrario.

La diversificación entre genotipo y fenotipo podría ser grave, si una persona tiene genotipo normal y sano, pero su genotipo posee alguna debilidad de carácter hereditario.

Los genes no difieren sólo por ser dominantes y recesivos, pues su interacción es importante, como lo es también el grado de dominancia  o recesión. Hay genes que dominan siempre en tanto otros no. Sobre esto pueden citarse algunas alergias, susceptibilidad a ciertas enfermedades, problemas visuales, calvicie.

Queda pues de manifiesto, que muchos aspectos le corresponderán al fenotipo, ya que la begninidad o la negación en términos ambientales posee una relativa cuota de control, en tanto no se trate de estrangular a la naturaleza.