Haitización, ruidos y tránsito: retos de Danilo

Haitización, ruidos y tránsito: retos de Danilo

El país está acorde con las siempre responsables monsergas de nuestro Príncipe de la Iglesia Católica, cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, en la ocasión, su varapalo del 25 de junio último, precisando; “Aquí no hay ninguna autoridad que funcione. Ni ayuntamientos, ni Policía ni nadie”.

Respecto a los cabildos, el país es consciente de la irresponsabilidad del alcalde del Distrito Nacional, incapaz de deshaitianizar miles de fruteros en las esquinas, mientras en Baní no se percibe ni siquiera uno, y en Santiago de los Caballeros la basura arropa a la ciudad y al síndico. Alusivo a los ruidos, fue menester que vecinos de la Ciudad Colonial y el cura del sector, Nelson Clark, denunciaran los decibeles  insoportables de colmadotes y adyacencias, que impiden el sosiego diurno y mucho peor, nocturno, de ese sector, para que el ineficiente ministro de Interior y Policía dispusiese clausurar esos centros, cuando lo correcto es concederles un plazo prudente para modificar los espacios con aire acondicionado y el   bullicio no se disperse fuera de los locales. Elemental.

En relación al tránsito vehicular la situación se inscribe como los dos anteriores en los  parámetros del desorden, la ineficiencia y la incapacidad, consecuencia de que la cúpula representa esas referencias uncida al aguaje y el narcisismo. La ley 241 el director ha debido tramitar un anteproyecto de ley para consignar la penalización de la violación del semáforo en rojo y vía contraria a dos años de prisión y cincuenta mil pesos de multa, directo, sin jueces corruptos que trancen el crimen que supone estas violaciones porque atentan a la vida ajena, en vez del protagonismo ridículo de apersonarse a las esquinas para multar a los transgresores.

“Caos vial con apoyo AMET”, es un titular de El Día del 26-06-l2, ¡Agárrese de ahí, director de AMET!