Hagamos un congreso funcional

Hagamos un congreso funcional

VIRGILIO ALVAREZ BONILLA
El próximo mayo los dominicanos nos daremos cita nueva vez, para escoger nuestros representantes en las Cámaras del Senado y de Diputados, también escogeremos los gobiernos municipales, que tanta importancia política han adquirido en los últimos años. Será ésta una prueba más de la capacidad del elector dominicano de seleccionar a sus congresistas y munícipes. La experiencia que tiene el país en este sentido es traumática, salvo muy raras y contadas excepciones.

El Congreso sobre todo en los últimos años, dominados por el PRD y más bien por una tendencia de ese partido, no ha contribuido en sentido general, como eslabón primordial del desarrollo del país, función ésta que debería representar prioridad en la agenda congresual. Lamentablemente, no ha sido así, nuestro Congreso complaciente a grado extremo en la administración pasada, ligero en la aprobación de empréstitos onerosos que solo sirvieron para incrementar nuestra deuda externa a limites sin precedentes imposibles de solventar por las presentes y futuras generaciones de dominicanos y con la trágica esquela de consecuencias económicas adversas para la mayoría de nuestra población y que además conforman un obstáculo permanente para el desarrollo nacional y un abismo casi insalvable para la solución de nuestros problemas más perentorios.

Sin embargo, ese mismo Congreso otrora genuflexo hacía el poder ejecutivo, ahora se muestra permanentemente negado a la aprobación de las iniciativas nacidas de ese mismo poder, por el hecho de que éste no está encabezado por una persona miembro de su parcela política. Comprendemos que el Congreso está compuesto por políticos partidistas y que esa situación no tendrá por mucho tiempo cambio alguno, está claro también que el partidismo siempre impedirá que nuestros legisladores actúen de manera equilibrada, que la imparcialidad nunca será propia en sus decisiones, lo que se espera con ansiedad es que en ocasiones prime la sensatez por lo menos en aquellas iniciativas de absoluto interés nacional.

Decir que ha llegado el momento de un cambio en la estructura de nuestro Congreso y por que no en nuestros ayuntamientos, parecería utópico. No obstante creemos que nuestros electores sabida la experiencia vivida, cansados de ver como sus representantes son incapaces de implementar ni apoyar iniciativas dirigidas a la defensa de los intereses comunitarios no tendrán otra alternativa que orientar su voto hacía la formación de un Congreso más equilibrado, donde su composición sea mucho más pluralista de la que existe actualmente.

La polarización impuesta debida a las alianzas de los grandes partidos del sistema, hace suponer que éstas elecciones congresuales y municipales producirán el efecto equilibrio que se espera. El partido oficial, unido a sus aliados tradicionales presenta una atractiva boleta electoral, que de seguro podrá garantizarle el triunfo en muchas plazas importantes, y de ese modo obtener una amplia participación tanto en el Senado en la Cámara de Diputados y en los  Ayuntamientos. Por otra parte, la oposición incrustada en la traumática alianza “rosada”, dando penosas muestras de una participación unida, que más que eso parece la mezcolanza del agua con el aceite, trata de convencer a un electorado renuente a aceptar que esa oferta electoral pueda tener algo de beneficiosa. Los efectos de ese disparate político, se empiezan a sentir en el ámbito de los dos partidos envueltos en ese ensayo absurdo, cuyas consecuencias sólo serán predecibles cuando se conozcan los resultados electorales de mayo próximo. Como se aprecia por las noticias salidas de los medios de prensa, la estampida ya comenzó, sobre todo en el reformismo, que será el partido que más sufrirá como consecuencia de la llamada alianza “rosada”. Dirigentes de todos los calibres han manifestado públicamente su disgusto, y tal como predijimos pasaran a formar muchos de ellos parte de la boleta de los aliados al oficialismo, conjugando en esta parte de la polarización electoral fuerzas que parecen avasalladoras.

En mayo próximo habrá nuevo congreso y nuevos ayuntamientos, éstos sin duda mejorarán en calidad al tiempo que esperamos como todo ciudadano consciente, que también su composición sea más equilibrada que la actual, eso es lo que conviene a nuestra democracia, y eso será lo que habrá de decidir el elector dominicano.